Una película con buenos, malos y algunos grises que pretende evocar el look cargado y misterioso de las novelas clásicas de Christie. Con un escenario en movimiento, personajes que juegan al ratón y al gato.
Una pareja de sosos americanos solidarios y buenas personas se embarcan en el viaje y se les une una simpática y extraña pareja. Un español, Noriega, y una americana descarriada. Pronto entre el hispano y la amante esposa surge tensión según se van desvelando los apeles de los buenos y los malos. Cuando al tren sube un policía sádico, frío y tremendamente concienciado la cosa se va poniendo muy tensa y las mentiras se solapan unas con otras en una cacería psicológica rodeada de un frío glaciar.
No es que la cosa sea para tirar cohetes pero hay que reconocer que incluso Noriega en inglés es un poco “menos blandito” de lo que lo es en castellano. Y resulta más convincente que el cándido Woody Harrelson aunque se vean todos entristecidos por la presencia del soberbio y sobrio Ben Kingsley.
Lo mejor: Buen ritmo y ambiente impecable.
Lo peor: Lo desapercibida que pasará a pesar de ser una joyita del thriller de misterio.
