A pesar de todo ello y si no se toma muy enserio se deja ver y será carne de cañón para ciclos de madrugada tras, seguramente, un paso más que modesto por las carteleras españolas.

★★☆☆☆ Mediocre

Con una envoltura de panfleto político y muchas estrellas que participando en semejante y surrealista producción lavan sus caras y sus conciencias, Batalla en Seattle, no es más que una suerte de telefilm donde se pretende narrar de forma bastante libre los altercados entre manifestantes y policías en la reunión internacional de la OMC celebrada en Seattle. Con varios personajes de cada “bando”, un policía, su mujer embarazada, una rancia periodista agnóstica y el alcalde en los “malos” y simpáticos y concienciados ecologistas en los “buenos” al menos opta por la idea de no juzgar si las razones de unos u otros son mejores o peores quedándose en un neutro gris que hacia el final del metraje cambia a un rosa pastel la mar de decepcionante.

En 1999 un grupo de manifestantes pacíficos intentó boicotear una reunión sin usar armas. La policía cargó contra ellos provocando caos, destrozos, detenciones y muchos heridos. Extrapolemos, algo parecido a Genova en 2001 pero a la americana. Fueron las primeras manifestaciones que arrastraron masas porque se disponía de un nuevo medio para convocar y planificar: Internet. Dato que la película decide saldar con un mero comentario y pasar a derroteros más de melodrama.

A pesar de sus falsas expectativas pseudodocumentales (olvidemos encontrar algún dato que huela a cierto) la película que trascurre en cinco días y en ella no sucede prácticamente nada pero anecdóticamente consigue no resultar del todo aburrida. Ya que ha fracasado en cuanto a concienciación o explicar los motivos de sus participantes de modo convincente opta por caminos más irracionales. De esa forma consigue que todos los personajes caigan moderadamente simpáticos y entendamos todas las posturas sin necesidad de tomar partido o ignorando profundamente uno de los principios que debería de cumplir la cinta: Saber qué es y qué hace la OMC, cuestión que zanjan con unas créditos informativos finales algo vagos poco convincentes.

A pesar de todo ello y si no se toma muy enserio se deja ver y será carne de cañón para ciclos de madrugada tras, seguramente, un paso más que modesto por las carteleras españolas.




Lo mejor: Un principio ciertamente prometedor y algunas escenas de las cargas bastante bien rodadas.
Lo peor: Se acomoda como espectadora de los hechos y a veces por eso mismo se estanca.
publicado por Ana Belén Pacheco el 14 octubre, 2008

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