Desde su rimbombante y pretencioso título, Sangre de Mayo es una película floja, tediosa, aburrida y en cierto punto engañosa, ya que apenas muestra el levantamiento popular del 2 de Mayo.

★★☆☆☆ Mediocre

Sangre de mayo

Como ya hemos dicho, hay muchas cosas extracinematográficas de Sangre de Mayo que no tienen el menor sentido: su casi nula promoción y publicidad -hasta hace poco más de un mes casi nadie sabía nada de ella, incluidos muchos compañeros de la profesión- o la falta de previsión al estrenarla en Octubre -claro que entonces se debía haber empezado a rodar mucho antes-, cinco meses después de la celebración del bicentenario del alzamiento popular del 2 de Mayo.

Pero es que Sangre de Mayo no es una película sobre el alzamiento. Pretende ser más una crónica de los usos y costumbres de la población de Madrid de aquel convulso 1808. Garci lo deja bien a las claras en la primera secuencia del film, en la que el propio cineasta actúa como narrador, describiendo de forma prolongada y pormenorizada cómo vivía el pueblo madrileño de aquella época, una descripción que se ve acompañada por estampas de la vida cotidiana de esta recreación. Aunque es el mismo argumento que se ha usado una y otra vez para atacar al cine de José Luis Garci, el ritmo de Sangre de Mayo es muy pausado y contemplativo -y no ayuda precisamente su desmesurado metraje-. Algo que cuadraba muy bien en obras como Tiovico c.1950 o El Abuelo, pero que en un film de estas características es altamente contraproducente. Garci se regodea mostrando el, una vez más, magistral y extraordinario trabajo de ambientación a cargo de Gil Parrondo. No puede decirse lo mismo de la fotografía de Félix Monti, y es que la iluminación en las calles reconstruidas de Madrid da una gran sensación de irrealidad y falsedad. Argumentalmente, Sangre de Mayo resulta tan acartonada como insuficiente. Garci naufraga al intentar ofrecer tanto las intrigas palaciegas -en la primera parte de la cinta, la realmente llamada Conjura de El Escorial- de la corte como el sentir del pueblo llano. El resultado es obvio: ni consigue exponer la complejidad de lo primero ni logra captar el espíritu de la revuelta popular al ignorar sus episodios más conocidos. La inclusión de las secuencias teatrales es por demás incomprensible, ya que no aportan nada, aparte del buen hacer de Carlos Larrañaga o Francisco Algora. Las breves escenas del alzamiento son poco menos que vergonzosas -la carga de los mamelucos es tan absurda que podría resultar cómica con esos planos a cámara lenta y esa música tan artificialmente melodramática-. Pero donde Garci ya riza el rizo es en la recreación de Los Fusilamientos del 3 de Mayo en la Montaña del Príncipe Pío, en la que directamente muestra a Francisco de Goya cual reportero gráfico al pie del cañón -y las bayonetas-, Junto con el trabajo de ambientación, los actores son lo mejor de la película. Quim Gutiérrez -a pesar de la mala dicción a la que se ve obligado por Garci- es capaz de cargar todo el peso de los ciento cincuenta minutos sobre sus espaldas sin mella alguna, aunque se encuentra bien flanqueado por unos excelentes Manuel Galiana, Fernando Guilén Cuervo, Miguel Rellán y Tina Sáinz. Y aunque cueste creerlo, Paula Echevarría consigue que se eche en falta la presencia de Elsa Pataky.

Desde su rimbombante y pretencioso título, Sangre de Mayo es una película floja, tediosa, aburrida y en cierto punto engañosa, ya que apenas muestra el levantamiento popular del 2 de Mayo. De ella, sólo se salva el genial trabajo de ambientación y el buen hacer interpretativo.

Lo mejor: Su ambientación y actores.
Lo peor: Que en dos horas y media, el levantamiento sólo ocupe veinte minutos.
publicado por Francisco Bellón el 5 octubre, 2008

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