Y es porque, sin abandonar su particular mundo, más bien cerrado, de sensaciones y sentimientos, también nos aturde con una historia de supervivencia llevada al límite por mor de un par de personas que deben saber hacer frente a un peligro mortal real que no saben de dónde les llega ni por quién.
La intensidad no baja jamás, más bien al contrario, lográndose un clímax malsano de muerte y terror, con pocos personajes y un entorno hostil nada nuevo, visto en anteriores películas e incluso cualquier domingo que subamos al monte.
Los intérpretes logran un tour de force notable y la cinta resulta muy amena en todo momento, sin bajar la guardia en ninguna escena.
Buena película, que deja con un nudo en la garganta al espectador más exigente.
Lo mejor: Es, además de personal, clásica.
Lo peor: Algunos críticos la han tildado de film
