Entre medias encontramos situaciones estúpidas que, en contra de lo pretendido, no consiguen hacerme reír. Las bromas realizadas por una pareja gamberra de empleados me resultan irrisorias y no comprendo la inclusión del reponedor que realiza kung-fú pero que nunca llega a ponerlo en práctica. Tampoco encuentro interés en el partido de fútbol mostrado con el único propósito de estirar una trama que se resume en una frase: chico se enamora de chica.
Al final todo se reduce a una simple historia de amor muy bien ocultada con diálogos que pretenden ser profundos –como la voz en off en primera persona del prota Ben Willis–, unos actores desconocidos, un montaje que recuerda al cine independiente y un guión extravagante que intenta adentrarse en el selecto club del cine de culto. Pero tras esta careta comprobamos que Cashback no es más que una historia plana y simplista carente de la relevancia pretendida.
Lo mejor: Su amenidad.
Lo peor: Falta de un guión más elaborado.
