Una de las mejores sátiras sobre el mundo del rock que se hayan hecho.

★★★★★ Excelente

Sería un esfuerzo considerable ponernos a contabilizar, una a una, todas las comedias estrenadas este año en las que interviene, ya sea como productor, director o guionista, Judd Apatow. Nuevamente, su nombre se hace presente como guionista en esta comedia, una de las mejores sátiras sobre el mundo del rock que se hayan hecho. Tal como cuenta la sinopsis, la génesis de Dewey Cox podría encontrarse entre Roy Orbison y Johnny Cash. De hecho, tanto la estética de la película, como la forma en que se narra su ascenso y caída y su relación con Darlene, recuerda bastante al reciente biopic En la cuerda floja/Johnny & June. Sin ir más lejos, su mayor hit, Walk hard, está inspirado en Walk the line, hit y título original de aquel film sobre Johnny Cash. La construcción satírica está determinada desde el inicio, cuando lo vemos a John C. Reilly interpretando al personaje a sus 14 años, y remarcando constantemente la edad en los diálogos, y continúa con la esquemática forma en que Dewey va probando distintas drogas, siempre inducido por uno de sus músicos, quien le advierte una y otra vez: “No te conviene”, junto con la intervención de los magnates de las discográficas, judíos ortodoxos ya que, de acuerdo al cliché que sostiene graciosamente la película, los judíos controlan la industria musical. Sin embargo, la sátira del personaje y su mundo no se reduce a los ídolos de referencia. Dewey comienza su carrera mostrándole a la comunidad negra que un blanco puede cantar como ellos (alla Elvis Presley, incluyendo a Jack White en la piel de “El Rey”), y luego de atravesar por la etapa Orbison/Cash, comienza a probar con estilos diferentes, desde Bob Dylan, con metáforas que no entiende nadie, hasta la etapa hippie y conceptual de The Beatles, con cameos de cuatro infaltables de la comedia americana, Jack Black, Paul Rudd, Jason Schwartzman y Justin Long, como los Fab Four, quienes le hacen probar a Dewey el LSD en pleno “retiro espiritual”, al que le sigue un breve homenaje a la animación de Submarino Amarillo. De esa manera, la película se ríe de todas las vertientes del rock y las trilladas construcciones de la vida de los rockstars, que incluyen multiplicidad de adicciones y períodos de rehabilitación, orgías con los músicos de la banda, épocas de esplendor y decadencia, desapego de sus hijos, separaciones (de las mujeres, de la banda, etc), y posteriores reencuentros y homenajes. Si la comedia americana actual se caracteriza por su desborde grotesco, aquí esos elementos se reducen al trauma infantil de Dewey (el episodio con el machete al comienzo de la película), mientras que el resto gira alrededor de la sátira y la parodia, y solo la sucesión de cameos, desde la comunidad de actores de comedia que protagonizan o aparecen en todas y cada una de estas películas (los que aquí interpretan a los Beatles, la cuasi injustificada aparición de Jonah Hill, y los ex Saturday Night Live que integran la banda de Dewey), más algunos actores y/o celebrities (Frankie Muniz como Buddy Holly, los integrantes de The Temptations, Eddie Veder y Lyle Lovett, quienes aparecen sobre el final, en el homenaje a Dewey), nos recuerda que estamos ante una más de la larga lista de comedias americanas. Naturalmente, estos detalles no constituyen la esencia de la película. A medida que avanza este recorrido por la “larga y dura vida” de Dewey Cox, la película se separa, sin alejarse completamente, del tono paródico que adopta, y el personaje de Dewey adquiere identidad propia, llegando a enternecernos con su reencuentro con Darlene y su regreso a los escenarios. La excelente elección de John C. Reilly, quien no se caracteriza por participar en este tipo de comedias, que sorprende gratamente con su voz y su composición de Dewey Cox, a medio camino entre la caricatura y la construcción verídica, lo coloca ante el más completo protagónico que le ha tocado en su carrera. Mención aparte merece la estupenda banda de sonido, compuesta especialmente para la película, uno de los mejores soundtracks realizados en los últimos años, que a su vez, resulta tan paródico como original, los dos aspectos principales que caracterizan e identifican esta excelente comedia, y el grandioso personaje que aquí se retrata.
publicado por Leo A.Senderovsky el 17 septiembre, 2008

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