Sin duda alguna, con DoomsDay, nos encontramos ante un delirante, grotesco y ultrasalvaje pastiche de sci-fi, que bebe de la ya mencioanda 28 días después, de la reciente y espectacular Soy Leyenda de Francis Lawrence, y en general de todo el cine apocalíptico de ideología supervivencialista, incluyendo reminiscencias a los Mad Max 2 y 3 (debido a la presencia de esa tribu caníbal de corte sadomaso como dato más claro) e incluso al Aliens de James Cameron. Básicamente, la trama del filme es de lo más sencilla, y de hecho no cuenta nada nuevo, por lo que, en cuanto a originalidad, la cinta no encuentra su principal sustento. Lo que importa aquí es cómo lo cuenta, innovando, eso sí, al máximo para construir una historia con acción y gore a mansalva que no se limite a las cacerías estilo videojuego de otros films por el estilo.
Al principio de la película nos encontramos en Gran Bretaña, en el año 2007. Un agente infeccioso letal conocido como el virus ha infectado y aniquilado a centenares de miles de habitantes. Ante tal desesperante situación, el Gobierno toma la decisión de evacuar del área infectada a todos aquellos individuos que no hayan sido infectados, levantando un muro que aisle a los que sí lo están, evitando su escapatoria. Posteriormente, en 2037, el virus vuelve a brotar, por lo que un equipo de elite comandado por Eden Sinclair es enviado más allá de los muros con una misión: encontrar una cura ya que aún hay supervivientes al otro lado pese a que el Gobierno lo ocultara. En su viaje se enfrentarán a un horror inimaginable, que evidentemente no destriparé aquí.
Un filme prácticamente redondo que, a pesar de un correcto guión que debería haber sido algo más elaborado (hay determinados aspectos argumentales que no quedan demasiado claros), cuenta con unos FX gore verdaderamente brutales, sazonados con el magnífico talento visual de Neil Marshall. Y es que nos encontramos ante una pieza de gore de estilo, encontrándonos decapitaciones, desmembramientos variados, empalamientos, cuerpos despedazados a balazos, pero sin dejar de lado la historia de sci-fi que el filme nos quiere contar.
Un producto muy en la onda de los films de terror que, tímidamente, se van abriendo paso, alejados del terror teen, ubicado más bien en ese cine de corte supervivencialista y apocalíptico tan de moda en nuestros días, con miga, y desde luego no apto para todos los espectadores, sino para aquellos que disfrutan de siempre de la serie B o, mejor aún, para los que disfrutan del cine de género con algo de trasfondo social, pero sin dejar de lado la acción, el entretenimiento y el horror.
Sin más, esta obra se merece un siete alto, y deja bien claro que, si todo sigue así, Neil Marshall es un director a tener muy en cuenta.
Lo mejor: Los FX y su salvajismo desprejuiciado.
Lo peor: No deja de ser un refrito de otro buen puñado de films
