Todo es una ilusión de la mirada, una mirada de gran valor cinematográfico por la síntesis lograda entre acción y abstracción.

★★★★☆ Muy Buena

López-Gallego plantea este recorrido de suspense y acción abocado a la creación de una atmósfera caracterizada mediante los contornos de la naturaleza hostil (la calidad paisajística sería un punto y aparte) y la sutil tosquedad del perfil psicológico, todo lo cual persigue una expresión abstracta cuyos atributos semánticos derivan implícitos desde un relato evidente: desorientación, huida y cazadores cazados, como en un cuadro existencialista reducido a un esquema mínimo pero que desglosa su furibunda carga dramática siguiendo los referentes que mejor han ejemplificado la violencia bruta expuesta sin moralinas y cercana a la parábola social, concretamente los esquemas del western y la road movie esencial. Conviene evocar títulos como Straw dogs o Duel.


El sentido dramático sustentado en un uso inteligente del suspense, pero cabe destacar el magnífico uso y estudio de la mirada de los personajes cuando están en situación de extrema amenaza e incertidumbre, buen material para las escuelas de cine. Esos primeros planos que dibujan el perfil de los personajes y el desenfoque del fondo como expresión de lo desconocido que aguarda en el exterior o más allá del momento presente. Las angulaciones del plano cuando aborda el paisaje boscoso que bordea la carretera por la cual huyen los protagonistas en frenética huida y que parece dibujar una abstracción del cazador. A nivel técnico, la fotografía construye la plasticidad de una atmósfera que es el perfecto continente de la sensación de angustia y soledad. El ojo humano, en definitiva, como elemento central de la realización y la mirada que define dramáticamente cada recodo del camino, alternando la perspectiva de presa y cazador: la fulgurante Imagen de la mirada del cazador cuyo ojo vemos a través de la amplificación de la lente del rifle, en el mismo instante en que vemos la muerte de su presa.


En ese endiablado juego de miradas construye su punzante discurso, y desde ahí cabe preguntarse hasta dónde llegan las respuestas, si predomina lo explícito sobre lo sutil, o viceversa. No caigamos en la crítica fácil que consiste en simplificar su contenido al señalar la identidad y la naturaleza psicológica de los homicidas. Lo que permanece es el desasosiego y la incomprensión de los interrogantes en la claridad del conjunto, siendo la información omitida parte íntegra del continuo secuencial. El juego de niños se confirma en esa postrer Imagen del cánido en actitud amorosa que parece ser el único consuelo para la víctima, cuando precisamente el cánido había sido un elemento de amenaza, como en el travelling acelerado que indicaba el avance de la bestia en dirección a las víctimas. Todo es una ilusión de la mirada, una mirada de gran valor cinematográfico por la síntesis lograda entre acción y abstracción.
publicado por José A. Peig el 13 septiembre, 2008

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