Más de diez años después y tras un par de trabajos (James y el melocotón gigante y Monkeybone) vuelve con otro filme de animación stop-motion, o sea, fotograma a fotograma, el primero de su estilo rodado en 3D.
Basada en la novela homónima del escritor y guionista Neil Gaiman, Los mundos de Coraline da comienzo cuando una peculiar familia se muda a una casa alejada de toda muchedumbre. Coraline no está muy contenta con este hecho, además reclama más atención de sus padres, los cuales están muy ocupados escribiendo un catálogo de jardinería. Por encargo de su padre Coraline se dedica a apuntar todas las puertas y ventanas que hay en la casa, y hay una que le intriga por completo. Es una pequeña puerta por la que, en sus sueños, entrará y descubrirá un mundo paralelo, donde viven sus "otros" padres pero son completamente opuestos a sus verdaderos progenitores, ya que son alegres, le hacen siempre caso, le dan regalos y le preparan suculentos desayuno-almuerzo-cena. Coraline se convence que dichos sueños no son tales, y que la pequeña puerta tapiada le llevará sin duda a ese maravilloso mundo. Pero no es oro todo lo que reluce…
Como si de Alicia o Chihiro se tratara Coraline atraviesa un túnel que le lleva a otro mundo, un mundo tan parecido y a la par tan diferente que no hace sino que sienta una inmensa fascinación por él. Y Henry Selick sabe transmitir esa fascinación con su habitual maestría, dirigiendo y además escribiendo el guión de esta joya animada repleta de detalles y de su particular estética, a veces luminosa y otras muchas tétrica y oscura, hipnotizando al espectador con los escenarios y sorprendiendo con los excéntricos y originales personajes (mención especial para la pareja de actrices).
Estéticamente Los mundos de Coraline va a la zaga de la mencionada Pesadilla antes de navidad y también de La novia cadáver, donde un mundo, el real, es un tanto gris y triste, mientras que el mundo paralelo resulta más colorido y atractivo, pero aún así tiene cosas que no dejan de ser tenebrosas (los botones-ojo, ciertas actitudes de los habitantes de dicho mundo…), descubriéndose poco a poco los secretos que oculta.
Si nos metemos en la animación en sí y el uso de las 3D, no cabe sino postrarse ante Selick. Se nota que el filme fue concebido para las tres dimensiones, que no es un simple extra que quisieron meter para atraer espectadores, por lo tanto merece la pena verla en una sala 3D, ya que la experiencia te sumerge más en el mundo que nos muestra la película. La animación, por cierto, es soberbia, prácticamente toda realizada en stop-motion (hay partes que se hace uso del ordenador) tiene cientos de detalles, las expresiones de los personajes son geniales, sus movimientos casi perfectos (en algunos momentos se puede apreciar ciertos "saltos" en la animación, pero son más que perdonables sabiendo el trabajo que se requiere para hacer un film de estas características).
Concluyendo, Los mundos de Coraline es un cuento tenebroso fascinante, con el que podrán disfrutar tanto pequeños como grandes, repleto de buenos momentos y de sentido del humor, de personajes peculiares y un tanto siniestros.
Lo mejor: -Los personajes. -La animación y la dirección de Selick, así como la ambientación.
Lo peor: -Por poner algo, no es muy original, pero dicha falta es suplida por todas sus bondades.
