Confieso que cuando leí el libro "Nim’s Island" (o sea, "La isla de Nim") de la canadiense Wendy Orr me pareció un pelín pedante, aunque tenía pasajes realmente bonitos, de lo mejor de la literatura juvenil contemporánea -incluyendo los de J. K. Rowling y su archifamoso "Harry Potter"-. Por eso fui a ver este film con cierta aprensión y por eso me encantó la inteligente adaptación que han hecho Jenniffer Flackett y Mark Levin, huyendo de tópicos del cine infantil-juvenil y añadiendo elementos del mejor cine de aventuras y de la comedia romántica. Nim es una niña que vive con su padre, un biólogo marino, en una remota isla del Pacífico Sur; la niña, además de divertirse con sus amigos animales -un pelícano, un león marino y un lagarto- sueña con Alex Rover, el protagonista de una saga literaria, una especie de Indiana Jones. Pero cuando la autora de los libros -que también se llama Alex Rover, agorafóbica, y que lleva meses sin poder salir de su propia casa- tiene que ir a ayudar a la niña cuando su padre naufraga en una misión de investigación, todos van a vivir la mayor aventura jamás imaginada. El ritmo del film es sencillamente perfecto, evolucionando a cada secuencia con gran soltura y con secuencias plagadas de la mejor magia cinematográfica y un sentido del humor que está en su justa medida -a veces demasiado "blanco", pero nada serio-. También merece la pena señalar las excelentes interpretaciones de Abigail Breslin (la inolvidable protagonista de la joya del cine norteamericano contemporáneo que es "Pequeña Miss Sunshine"), Gerald Butler (el carismático Rey Leónidas de "300") y la superestrella Jodie Foster, que saca la mejor capacidad de comedia de toda su carrera, haciendo creíble su personaje más allá de sus famosos personajes dramáticos que le hicieron ganar dos Oscars de Hollywood (en "Acusados" y en "El silencio de los Corderos"). No obstante, ese sentido del humor podría haber sido un poco -solo un poco- más adulto y la pelicula habría ganado bastantes enteros. Para ser dos directores neófitos en el celuloide, han compuesto una cinta muy acertada, que nos hace retrotraernos a títulos clásicos del cine y que contiene las notas perfectas para volvernos a ilusionarnos con una película, algo que muchas veces creemos imposible. Porque para emocionarnos con el cine no hacen falta efectos especiales, ni atronadores efectos de sonido. Solo fantasía, sentimientos y no buscar vender la burra cuando salgamos de la sala con el merchandising de la película -y si no acuérdate de "Las crónicas de Narnia", "Harry Potter" y todas las franquicias que quieren explotar el filón de la imaginación-.

Lo mejor: El sentido de la aventura. Los toques de comedia.
Lo peor: A veces, un sentido demasiado infantil de la historia, que debería escorar a un público más adolescente.
publicado por Federico Casado Reina el 9 septiembre, 2008

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