La historia del protagonista abandonado por su madre al nacer y elegido para salvar el honor judío después de la matanza de las olimpiadas, es una clara metáfora de la tradición bíblica; su conclusión es igual de clara: la violencia no es la solución
Que existen fantasías sexuales nadie lo niega y a todos nos pasa (yo tengo una repetitiva con Jessica Lange manchada de harina) pues bien permítanme una fantasía cinéfila, si se puede llamar así, imagínense una tarde de copas con Steven Spielberg. Una charla con el director con motivo de haber visto recientemente Munich, que acaba de salir en una nueva edición, en estuche metálico de DVD.
Después de pedir las copas y romper el hielo con algún cotilleo yo le daría la enhorabuena al realizador por haber conseguido salir del “pozo” donde se encontraba después de las cintas anteriores. Y entonces entraría en materia. En primer lugar me interesaría por el aspecto técnico y resaltaría la estupenda labor de fotografía que tiene el filme, y es que la luz con la que comienza la película va degenerando hasta volverse muy dura y extraña a medida que el propio protagonista se descompone, victima de la violencia, verdadero eje central de la historia.
Después le preguntaría por la acertada elección del atrezzo, me gustaría comentar esa fotografía que coloca detrás de la actriz que encarna a Golda Meir (¡qué buena caracterización!) donde se ve a Richard Nixon riéndose con ganas. También pequeños detalles que realzan algunos personajes, como esa inmensa cantidad de sellos que aparecen en primer término en la mesa de un contable del Mossad. En ese mismo sentido, le diría que me pareció muy oportuno el final, después de ese alegato contra la violencia que es la entrevista final del agente israelí y su jefe, una panorámica del skyline de Nueva York nos descubre a las Torres Gemelas (por supuesto, aparecen gracias a efectos especiales) y entonces el plano se queda fijo, centrado en los rascacielos tristemente desaparecidos. Le diría a Steven apurando la primera copa que es cierto, que la violencia no es la solución a ningún problema, que situaciones como las de Munich y la respuesta dada por los judíos solo han conducido a masacres como las del World Trade Center.
“¿Otra copa Steven? ¿Un dry martini?” Creo que sería el momento oportuno de hablar del famoso espíritu religioso que siempre anda presente en sus mejores obras -y ésta lo es-. La historia del propio protagonista (estupendo Eric Bana) abandonado por su madre al nacer y elegido para “salvar” el honor judío después de la matanza de las olimpiadas, es una clara metáfora de la tradición bíblica. Así un nuevo Moisés renace en la presencia del agente del servicio secreto para llevar a cabo una misión divina. Las continúas referencias a la religión en boca del quinteto de terroristas y la redención final de Avner que encuentra “su tierra prometida” con su familia es otro claro ejemplo de los temas que interesan al director.
También me gustaría que me comentase como consigue ese crudo realismo en algunas secuencias, realismo que sólo él es capaz de obtener (véanse cintas como La lista de Schlinder o Salvar al soldado Ryan) Así las escenas de cama de Eric Bana con su mujer embarazada, los dos sudando, muy lejos de como nos suelen presentar a las estrellas de Hollywood en este tipo de situaciones, donde los actores prácticamente ni se despeinan; algunos planos exteriores en ciudades europeas; o la ejecución de la asesina profesional son clara muestra de ello. En contraposición también le diría que algunas secuencias parecen extraídas directamente del “story board”, como las de la falsa persecución final con Avner llevando a su hija en brazos, o las de los tiroteos.
Por último, antes de despedirme, le diría que el siempre efectivo truco de guionista, de ir contando a retales lo que ocurrió en la ciudad alemana en 1972, consigue su propósito de enganchar al espectador y que gracias a eso, a su buen hacer como director siempre con el ritmo adecuado, y a la historia en sí, hace que no se note en absoluto la larga duración de la cinta. En definitiva parece que el “mago” Spielberg realizó una de sus obras mayores y por eso y porque siga ofreciéndonos de vez en cuando películas como esta brindo por él: “Por ti Steven”.
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