Estamos en Italia, año 1961. El país sufre la agonía de una revolución social y económica. Aunque esta revolución parece no afectar a Accio, un adolescente tan rebelde como problemático que vive a espaldas de todo en la provinciana y deprimente Sabaudia. Sólo por irritar a sus padres, Accio se une a un partido neofascista a la vez que intenta impresionar a Francesca, la novia de su hermano mayor Manrico, principal líder local de la escena política de izquierdas. Las acciones fascistas de Accio avergüenzan a Manrico, y sus padres deciden terciar entre ambos hermanos, quienes dejan de hablarse. La única comunicación entre ellos es a través de Francesca. Accio se enamora perdidamente de Francesca, y las diferencias y conflictos entre ambos hermanos serán un reflejo de un país dividido entre dos formas de entender la vida y la política.
De sinopsis jugosa, esta película cae en el peligroso juego de combinar historias de amor con realidades políticas, algo que puede no agradar a todos los espectadores por lo distante de cada propuesta. Habrá espectadores que busquen amor, habrá espectadores que busquen política, el espectador que busque y pueda asimilar normalmente las dos cosas será de los más afortunados.
En otro orden de cosas, quizá sea por no estar acostumbrado al temperamento de los italianos, pero me parece que todos los actores sobreactúan. Aunque en otras películas italianas recientes, como El último beso o alguno de los Manuale D’Amore no me lo ha parecido. Será cuestión de necesidades de guión.
En definitiva, un drama intenso con pequeños toques de comedia y de amor que hará las delicias de los amantes de los reflejos y representaciones sociales en la ficción. Una especie de Cuéntame como pasó a la italiana.
