Michael Clayton trabaja para un famoso bufete de Nueva York, aunque no ejerce de abogado. Su especialidad es arreglar las cosas de la manera más limpia y rápida posible. No es ni policía ni abogado, sino la perfecta mezcla entre ambos. La vida de Michael se tambalea cuando su mejor amigo, Arthur Edens, descubre que un producto de una compañía multinacional agro-química ha provocado la intoxicación de cientos de granjeros. El comportamiento de Arthur hará peligrar la estabilidad y los intereses tanto del bufete como de la poderosa multinacional. Michael se ve atrapado entre la lealtad a su amigo y el cumplimiento de su deber.
Este thriller dramático nos cuenta la realidad desde los bajos fondos de la gente que está en las altas esferas, la realidad tal como es, el mundo en que nos movemos y la vida que la sociedad hoy en día nos impone vivir. Siguiendo la estela de otras películas que denuncian las numerosas negligencias de las compañías multinacionales, Michael Clayton se alza con un punto de vista transversal aunque fatídico, aunando la lealtad como amigo al deber del trabajo.
Con un reparto de campanillas encabezado por Clooney y acompañado por Tom Wilkinson, Tilda Swinton y Sidney Pollack, el director y guionista Tony Gilroy arma un meticulosos puzzle de enfrentamientos personales y profesionales bastante digno, con un ritmo algo entorpecido en algunos casos, pero tremendamente efectivo, que culmina en un final absolutamente apoteósico.
Creo y espero no equivocarme al decir que esta película estará presente en la gala de los premios Oscar de la Academia. Por ahora voy haciendo una sugerencia: nominación a mejor actor protagonista para un inmensísimo Clooney.
