Año 2012. Robert Neville es el último hombre viviente en la Tierra, aunque no está solo. Los otros hombres, mujeres y niños se han convertido en vampiros, y están todos sedientos de la sangre de Neville. Durante el día es el cazador, buscando a los muertos vivientes mientras duermen, pero en la noche debe esconderse esperando el amanecer…
El problema de esta adaptación es que Akiva Goldsman y Mark Protosevich, que entre los dos tienen un curriculum que engrosa títulos como Poseidón, El código Da Vinci, Batman Forever, Cinderella Man, Batman & Robin, Una Mente Maravillosa o Prácticamente Magia, son los guionistas, y claro, si conocéis bien esas películas, sabréis de lo que hablo. No es que esté mal, es que tiene unas pretensiones que abruman al más pintado.
Y digo esto porque creo firmemente que una historia así no necesita de ninguna grandilocuencia, de ningún artificio, de ningun añadido (parafraseando el título) legendiario ya que la historia, de por sí, ya tiene un alto componente de trascendencia. Y es ahí donde se pierde la película, en hacer de uno de los mejores argumentos heróicos, una película épica sobrecargada de acción y que aburre cuando no ha pasado aún una hora de metraje.
Asimismo, Will Smith, no es, para nada, la mejor opción para el papel. Reconozco que sale airoso, porque el príncipe de Bel-Air no es mal actor del todo, pero esta historia le viene grande, y no tiene tanta presencia y carisma como requiere el personaje, un defecto que necesita ser suplido por puesta en escena, y volvemos al tema de antes. El resto de elementos están más o menos decentes… que otra cosa cabe esperar de una película en la que se ha invertido tanto tiempo y dinero.
Eso sí, nada va a impedir que este Soy Leyenda sea el taquillazo de las navidades, porque la campaña de marketing que están haciendo, así lo merece, desde luego. La tendréis en los cines el día 19 de Diciembre.
