Hellboy II: El Ejército Dorado

El cine es espectáculo, de acuerdo. Y yo soy el primero que disfruta de él, encantándome además el buen cine comercial que es capaz de aunar calidad cinematográfica y a la vez nos sumerje dentro de un espectacular viaje. Vale. ¡Pero de eso a confundir las churras con las meninas va un abismo! Hombre por favor, ¿cómo ha podido Guillermo del Toro -y lo que es peor, el propio creador del cómic, Mike Mignola– convertir a uno de los iconos más interesantes del cómic adulto independiente en un verdadero mamarracho, un monstruito hecho para el deleite de los más pequeños y ser además el reclamo para una enorme campaña de merchandising, cuando no la marca de una atracción para un parque temático? En eso se ha convertido este personaje, y la segunda parte de esta -presuntamente- rentable franquicia cinematográfica. Esto es carnaval, señores: ahora Hellboy se ha convertido en un superhéroe al nivel del mismísimo Batman, Supermán o Spiderman, tanto en "poderes" (¡¡no veas los saltos, la agilidad y el dominio con las espadas y otros artilugios, que parece haber aprendido de una secuencia a otra!!). De pronto, resulta que salta más que nadie, tiene más fuerza que nadie y es más listo que nadie (esto sucede, claro, cuando le interesa al director…). Como también resulta que tenemos más presupuesto, pues venga, a sacar más monstruos que nunca, que eso vende mucho y seguro que los pequeños van a disfrutar ¿Quereis Trolls? Pues venga, un mercado entero de Trolls. ¿Que si un robot? Quita, quita, dale al ordenador y me creas un ejército completo, hombre, que llegamos con la producción. Además mete una princesita -que como no podía ser de otra cosa, encuentra el amor…-, historias de amor, funcionarios… El caso es que queda un extraño engendro que no es ni una película para niños -con claves bastante adultas como embarazos, aceptación social, lucha contra el poder burocrático estatal…- ni tampoco para adultos -los seres son de lo más estúpido e infantil y aparecen por cualquier lado (así por las buenas) los chistes son propios del recreo en la escuela primaria…- La historia de los tres agentes del FBI encargados de frenar una amenaza sobrenatural de un príncipe místico que quiere convocar a un ejército para dominar la humanidad es un simple pretexto para mostrar los efectos especiales y lo bien que lo hacen.
Lo mejor: Los efectos especiales (tanto los de maquillaje, como los digitales), para flipar. La coreografía de las secuencias de acción.
Lo peor: Un guión que merece estar entre los peores de la historia del cine. La indefinición: no es una película adulta, pero tampoco una película infantil... De hecho ¿QUÉ ES?
publicado por Federico Casado Reina el 30 agosto, 2008

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