La vistosidad de la producción, combinada con la habitual frescura de las historias de Asterix, hacen de la película un disfrute ejemplar.

★★★☆☆ Buena

Los personajes de Goscinny y Uderzo vuelven a la gran pantalla en su tercera aventura en imagen real. En esta ocasión hay algunos cambios y mejoras, entre ellos, Astérix está interpetado por Clovis Cornillac en lugar de por Christian Clavier (buen gag el que hay en la película a costa de ello), y el presupuesto, de una cantidad tan generosa como 78 millones de euros, convierten a este filme en la producción europea más cara de la historia.

En el pequeño pueblo de los irreductibles galos no sólo se persigue a los romanos y los jabalíes, también se persigue el amor… Lunatix, joven guerrero intrépido y romántico, está enamorado de la sublime princesa griega Irina. No retrocediendo ante ninguna locura, Lunatix ha osado desafiar a Brutus, que también compite por el favor de la princesa. De esta forma los dos competirán en los Juegos Olímpicos por la mano de la bella Irina. Astérix, Obélix y Lunatix, cargados de la famosa poción mágica de Panorámix, compiten e irán pasando todas las pruebas para dar una buena lección al César.

De imaginería tan resultona, o más si cabe, que sus predecesoras, la película tiene su mayor mérito en el reparto de campanillas que ostenta. Ya no sólo por Gerard Depardieu o Jean-Pierra Cassel, sino por un sinfín de actores (más o menos conocidos, dependiendo de nuestra familiarización con el cine francés) de la talla del enorme Benoît Poelvoorde (imprescindible en Ocurrió cerca de su casa), José García o la leyenda viva Alain Delon, sin duda, la mejor colaboración de la película. Igualmente, y gracias a la co-producción con España, están presentes actores como Santiago Segura, Mónica Cruz o Elsa Pataky.

La historia se basa en la tira cómica del mismo nobre creada por los dibujantes franceses, y se traslada muy fielmente a la pantalla apoyada por una dirección artística de aúpa y una recreación absolutamente real de todos los escenarios, además de un derroche de presupuesto en crear unos decorados cuidados al milímetro, con detalles en cada esquina y en cada objeto de atrezzo. Esta vistosidad, combinada con la habitual frescura de las historias de Asterix, hacen de la película un disfrute ejemplar.

El único pero de la película podría estar en los cameos, que, por suerte, son bastante poco frecuentes, pero cuando aparecen, se crean escenas de la nada y con significado cero para poder encajarlos de alguna forma, una verdadera lastra al ritmo y la consecución de la película. Desde Michael Schumacher, hasta Tony Parker, pasando por Zinedine Zidane y alguno más que seguro he olvidado, tienen su pequeña parte en esta película que no se muy bien por qué ha optado por estos personajes para atraer público… cuando creo recordar que ninguna de las otras dos entregas anteriores ha tenido problemas de taquilla.

Así que ya sabéis, si queréis ver la que es la película mas cara del cine europeo, volver a ver a Asterix en el cine y pasar un buen rato con las aventuras de los irrreductible galos, corred al cine.

Lo mejor: El diseño de producción
Lo peor: Los cameos mal metidos
publicado por Pablo López el 29 agosto, 2008

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