Lo que podría haber determinado una propuesta original, provocadora y graciosa, adquiere finalmente la forma de comedia romántica para adolescentes, un final previsible pero desalentador para una película que amagaba con convertirse en otra cosa.

★★★☆☆ Buena

Aprendiz de caballero

Gran parte de esta película se explica con su título original, Virgin territory (Territorio virgen). Siguiendo la línea de varias películas de época que se mezclan con códigos propios de la cultura popular actual (ejemplos de esto son Moulin Rouge y Romeo y Julieta,
de Baz Luhrmann y Destino de caballero), Virgin territory es una comedia sexual tamizada con elementos modernos, basta mencionar la escena del baile en el caño para observar estas marcas ajenas a la época que retrata la película. La comedia sexual se esparce en varias escenas o espacios paralelos, por un lado el espacio del convento de monjas, que reciben con devoción al sirviente supuestamente (y necesariamente) sordomudo, ya que un sordomudo podrá guardar el secreto de los escarceos amorosos/lujuriosos de las monjas. Por otro lado, el viaje del grupo que asistirá a la boda de Pampinea, integrada por mujeres que no pretenden entregar fácilmente su virginidad a sus novios, y los respectivos novios que se decantan por cualquier aventurilla que suceda camino a la boda. La historia central cuenta con una Pampinea dividida entre tres pretendientes, el conde Dzerzhinsky, el poderoso Gerbino de la Ratta, y el valiente joven Lorenzo de Lamberti, que viene de satisfacer los deseos de las monjas, y de quien ella está realmente enamorada, aunque se encuentra presa de dos matrimonios arreglados. El espíritu de El Decamerón, de Giovanni Boccaccio, se observa claramente en la mezcla de desfachatez sexual de las historias con un contexto azotado por la Peste Negra. Más de la mitad de la película se desarrolla con el tono jocoso que aportan las secuencias donde la lujuria adquiere protagonismo. Y esta peculiar forma de acercarse a uno de los aspectos más velados de aquella época, terminará siendo empujada por la trama principal, una suerte de novela rosa que peleará hasta librarse de las subtramas, dejándoles un mínimo espacio en la película. Y lo que podría haber determinado (y de hecho, determina hasta cierto punto) una propuesta original, provocadora y graciosa, adquiere finalmente la forma de comedia romántica para adolescentes, un final previsible pero desalentador para una película que amagaba con convertirse en otra cosa, aunque los rostros de Hayden Christensen y Mischa Barton (de quienes bien se puede trazar un paralelismo con la dupla Di Caprio – Danes, doce años atrás, en la anteriormente mencionada Romeo y Julieta), no dieran lugar a mayores sospechas.
publicado por Leo A.Senderovsky el 22 agosto, 2008

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