Esta nueva película de Mamet se destaca por la enorme performance de Chiwetel Ejiofor, y se destaca a su vez por ese clasicismo que permite mostrar personajes haciendo lo imposible para mantener su nobleza y dignidad.

★★★★☆ Muy Buena

Cinturón Rojo

El destacado y prolífico guionista David Mamet (que cuenta en su haber con grandes obras como Los intocables o El cartero siempre llama dos veces), en todas sus películas como director, aún en sus más débiles o fallidas, ha sabido plasmar un fuerte estilo clasicista, que realza cada una de las diversas historias que ha elegido narrar. Tal es el caso de esta historia que, lejos de ser una película de “artes marciales”, toma el jiu-jitsu como la matriz, la disciplina que servirá de base para una historia de valores y principios. Con un guión propio de la astuta pluma de Mamet, Cinturón rojo nos pone en la piel de un instructor de jiu-jitsu que se ve enredado en una trama donde el poder y la corrupción se hacen presentes, ahogando la ilusión de progreso laboral del protagonista. Mike Terry tiene la nobleza de muchos personajes característicos de, por ejemplo, Humphrey Bogart. Ese es el clasicismo que respira Cinturón rojo, el clasicismo de las historias con “héroes” que deciden no mancharse ni corromperse, en un contexto en el cual parece no salvarse nadie. En esa lista podemos ubicar a Joe Mantegna, un rostro ya probado para este tipo de papeles, o a Tim Allen, todo un descubrimiento para la película, lejos de su personaje habitual de padre de familia en productos Disney y otras comedias afines al conservadurismo más radical. Tim Allen personifica a un veterano star de cine que parece tener el mundo a sus pies y pretende colocar a Mike en la producción de su nueva película. Sin embargo, a medida que avanza la trama, tanto el personaje de Allen como el resto de los secundarios, se vuelven parte del decorado, y dejan todo el peso de la película en Mike y su desesperado enfrentamiento con la corrupción que gobierna el campeonato de jiu-jitsu, al que accede a participar para poder pagar sus deudas. Si bien la ingenuidad de Mike resulta, por momentos, exasperante, si bien algunas situaciones parecen estar excesiva y arbitrariamente digitadas desde el comienzo para llevar el conflicto hacia determinados lugares (por ejemplo, el suicidio del policía), hasta el punto de perder toda naturalidad, si bien el desenlace se muestra un tanto simplón y naif (tan simplón como los tradicionales desenlaces de Karate kid), esta nueva película de Mamet se destaca por la enorme performance de Chiwetel Ejiofor, quien no hace mucho se había mostrado como la sorpresa principal del film Talk to me, y se destaca a su vez por ese clasicismo que permite mostrar personajes haciendo lo imposible para mantener su nobleza y dignidad, y se permite además sus cuotas de acción, sin que la violencia adquiera un protagonismo innecesario. Y lo principal, el clasicismo de Cinturón rojo radica en ser leal a un sólido y complejo guión, algo a lo que Mamet ya nos tiene acostumbrado.
publicado por Leo A.Senderovsky el 22 agosto, 2008

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