Una comedia que se queda solamente en la superficie, no resulta tan graciosa como debería, y si bien es otra muestra del talento narrativo y la corrección formal de Clooney, muy lejos se encuentra de la profundidad de sus anteriores filmes.

★★★☆☆ Buena

Ella es el partido

George Clooney vuelve a dirigir, luego de la extraordinaria Buenas noches, buena suerte. En este caso, vuelve a realizar un film de época, aunque más emparentado con algunos de los films que protagonizó como galán de turno, que con sus anteriores películas como director. La propuesta evoca e imita el estilo de las clásicas screwball comedies de los ‘30 y ‘40, como His Girl Friday, y otras obras con el sello de Howard Hawks. Sobradas muestras ha dado Clooney en toda su carrera para demostrar que puede cargar tranquilamente con el peso de una figura emblemática para este género (y para todo el cine americano) como es Cary Grant. George Clooney bien puede ser considerado el Cary Grant del siglo XXI, con enorme talento y carisma no solo para protagonizar estas comedias románticas de enredos, sino para casi cualquier papel que se le presente, además de descollar como director. También está muy probada Renée Zellweger en estas comedias, con un claro antecedente en Abajo el amor, allí dando vida a una mímesis de Doris Day, la figura símbolo de la revitalización de este género a comienzos de los sesenta, en pareja con Rock Hudson. La sorpresa en este caso es John Krasinski, quien comenzó a lograr cierta fama formando parte del elenco de la versión americana de la serie The office y como el sufrido novio de Hasta que el cura nos separe. Aquí consigue disputarle el protagonismo a la estelar pareja protagónica. Fácilmente se pueden observar varios ingredientes que condimentan esta propuesta. Sin embargo, si Clooney en su faceta de director ha demostrado anteriormente cierto compromiso político narrando historias que iban más allá del entretenimiento, aquí utiliza la ambientación de época para una película que no consigue (ni busca) ir más allá de la fórmula que imita de raíz. Tanto en Confesiones de una mente peligrosa como en Buenas noches, buena suerte la televisión tiene un lugar protagónico. Aquí los medios vuelven a ubicarse en el centro de la historia, corre el año 1925 y es el diario el medio en el que hace foco la película, con una periodista intrépida, a la manera de Rosalind Russell en la anteriormente citada (e ineludible a la hora de analizar esta) His Girl Friday. A su vez, puede observarse que el personaje de Carter (Krasinski), posee algunos elementos del Chuck Barris interpretado por Sam Rockwell en Confesiones…, particularmente por lo enigmático del personaje, y su cercanía a la fábula. Pese a estos elementos, Ella es el partido es una comedia que se queda solamente en la superficie, no resulta tan graciosa como debería, y si bien es otra muestra del talento narrativo y la corrección formal de Clooney, muy lejos se encuentra de la profundidad de sus anteriores filmes. Tal vez esto se deba a que aquí Clooney se guarda para sí un papel protagónico, a diferencia de aquellas dos, donde ejercía roles secundarios. O tal vez pueda deberse a que esta es una propuesta menos “autoral” y más “por encargo”. Cualquiera de estas cuestiones puede ser la responsable de un resultado correcto, pero significativamente débil frente a dos obras descollantes como Confesiones… y Buenas noches…
publicado por Leo A.Senderovsky el 21 agosto, 2008

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