El resultado final es una mezcla de guiños cinéfilos destartalados pegados con poco humor en una mala historia de violencia innecesaria.

★☆☆☆☆ Pésima

Doomsday

El otro día por casualidad entré al cine, y como no había mucho donde elegir, decidí entrar a ver Doomsday.

Suponía que una película europea tenía que tener cierta calidad para llegar a nuestros cines. Fue un error entrar en una película sin saber nada de ella… Únicamente había leído una pequeña sinopsis que me recordó demasiado a “28 días (y semanas) después” y al final, un nota que decía: “Género: Acción/ Terror”.

Con las películas buenas, acudir al cine sin saber nada del argumento es un punto a favor. En este caso, la decepciones puede ser horribles.

Los primeros minutos parecían ser de una película mala (y entretenidilla) de Telecinco para los domingos a las 17 horas. Luego me di cuenta de que era mucho peor. Llegó un momento en la película (cerca de los numeritos punks-caníbales) en el que decidí salir de la sala y de hecho me levanté. Después pensé en ver la película como si fuera una broma (sin la menor gracia). Y me quedé.

Primero, vi cómo el “Virus Segador” (ojo a la traducción), destruía Escocia y aparecía una niña a la que volaban un ojo y se despedía de su mami llorando.

Años más tarde, aparece una mujer medio biónica, medio policía, clon (mejor dicho, plagio) de Kate Beckinsale en Underworld, con un ojo cámara, sin sentimientos y adicta al tabaco.

Es medio amiga del pobre Sr. Hoskins, cuya carrera cinematográfica está acabada.

A partir de ahí, una sarta de disparates, inventados por el sobrino paranoico recién nacido del guionista:

 

Se envía a la “Kate Beckinsale” con una tropa de élite y unas armaduras de Power Ranger (que no cubrían la cabeza…punto débil) a Escocia. Van por la noche, para que en caso de que exista algo en Glasgow, no lo vean.

Les capturan una panda de punks (como lo digo), llenos de tatuajes, que escuchan música de la década de los ’00 y que se comen a los humanos. Estan en guerra con los medievales y alternan vivir en las cavernas con fuego con utilizar focos luminosos de máxima potencia y autobuses con gasolina.

Tras escapar con una señorita vestida de furcia medieval, se encuentran por el bosque con el temido Telamon (que creo que era un Digimon). Les capturan y les llevan (como en el Señor de los Anillos) a un castillo como el del Reino de los Cielos y . Allí, todos los tíos viven con falda y armadura.

Mientras, en Londres, el político malo malísimo "Cannabis" o algo parecido quiere matar todo Londres.

Finalmente, aparece un Bentley (que casi no corre), vuelven los punks, que con una chatarra alcanza al coche y se retratan varias escenas de acción aburridas y totalmente inverosímiles.

Por cierto, no hay ningún día del juicio final ni nada que se le parezca…

Si esto era una broma, no hace gracia; si esto era un guiño nostálgico a películas del pasado, no se entiende; si ésta es una película de humor inteligente, prefiero ser oligofrénico.

No se logra transmitir nada el tono de parodia que sí que se capta bien en otras películas (mucho mejores), como Grindhouse. El resultado final es una mezcla de guiños cinéfilos destartalados en una mala historia con demasiada violencia.

Por otro lado, también me ha sorprendido lo que hacen las expectativas de la película de un director alabado. Cualquier bazofia se hace comestible y algunos sectores de la crítica se convierten en carnaza lista para alabanzas. Si esto lo hubiera hecho un novato, se habría quedado con el VHS de la película en su estantería.

Sólo se salva algún intento del director por lucirse.

Lo mejor: Algún que otro guiño original, que no tiene mucha coherencia en la película.
Lo peor: La trama.
publicado por Manuel Beirán el 12 agosto, 2008

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