El irlandés y Brendan Gleeson forman una pareja de asesinos apartados a Bélgica por un trabajo regulero que tendrán que compensar si no quieren que Harry (un Ralph Fiennes en la línea de Amon Goeth pero en tarantiniesco) se enfade de verdad.
Una agradable sorpresa en forma de pequeña película con grandes dosis de emoción, comedia negrísima (o humor inglés, como en uno de los momentos más divertidos de la peli especifica uno de los personajes) y algún que otro disparo.
De lo mejor que te puedes meter a ver en un cine a día de hoy.
Lo mejor: Los tres señores protagonistas, el menudo y la secuencia del niño
Lo peor: Quizás el final es un pelín enrevesado
