Para algunos la mejor versión es la que vamos a comentar, la debida a Nicholas Ray. Aunque si voy a ser sincero yo tengo mis dudas, la culpa la tiene el excelente díptico de la Fox, Tierra de Audaces (Jesse James, 1939) y La Venganza de Frank James (The Return of Frank James, 1940) de Henry King y Fritz Lang, respectivamente. En aquellas películas tan lejanas ya se daba una versión bastante cercana a la realidad. Pero lo que las hacía sobresalientes era la interpretación de Tyrone Power y Henry Fonda en el papel de los hermanos James. Quizás en La Verdadera Historia… sea precisamente el casting lo que falle. Y es que la actuación de Robert Wagner, como el famoso ladrón, no convence. Todo lo contrario que Jeffrey Hunter que hace un Frank James a la altura del mismísimo Fonda.
Lo que sí destaca –y es lo que hace que el largometraje gane tantos enteros- es la personalidad del autor de la cinta. Nicholas Ray no se resiste a incluir el romanticismo característico de sus mejores obras para darle el adecuado tono a la película. Además no desperdicia las pocas escenas donde dialoga la pareja protagonista (Robert Wagner y una bellísima Hope Lange) para resaltar la habitual problemática que le interesa: la lucha de los amantes contra el mundo hostil que no les deja vivir en paz, o contra el destino fatal.Por otro lado acude a una estructura no lineal para contar las vidas de los hermanos y su grupo de malhechores. Tres largos flash-back dirigen la narrativa. Los dos primeros contados desde el punto de vista de la madre de Jesse (Agnes Morread) y de su esposa (Hope Lange). Hábilmente, Ray suaviza la historia (como lo harían, interesadamente, las dos mujeres) y presenta a la familia como una victima de la Guerra de Secesión, y a los delincuentes como su lógica consecuencia.

El tercer comentarista es el propio Frank James. Y Nicholas Ray. El director se vuelve violento para acompañar el relato más descarnado y pesimista del hermano mayor de Jesse; y la película gana en aspecto visual: la secuencia del robo al tren es espectacular, sobre todo el inicio, un largo travelling, con poca luz, aprovechando muy bien el cinemascope, donde Jesse corre por encima de los vagones mientras se puede ver a través de las ventanillas a los pasajeros ajenos al asalto. Desde luego, no hay duda de la importancia de esta película: esa mezcla de acción trepidante con tono crepuscular ha influido en posteriores realizadores (el arranque, y alguna secuencia del atraco final, se parecen demasiado al Grupo Salvaje de Sam Peckinpah; también la escena donde los hermanos se lanzan al río desde un acantilado puede ser el origen de la posterior Dos Hombres y un Destino de George Roy Hill).
El título de La Verdadera Historia de Jesse James se presta a engaño. El espectador que no ha visto la película podría pensar que se trata de una especie de biopic documentado y, por tanto, despersonalizado. Nada más lejos de la realidad. Es una película de autor. Con todo lo que eso significa.
