Mamma Mia! es una película con la que disfrutarán como enanos todos los amantes incondicionales del musical, además de todos los seguidores de Abba. Sin embargo, los espectadores sensibles a los films edulcorados en lo que todo es de color de rosa ya

★★☆☆☆ Mediocre

Mamma mia

La última vez que se estrenó un musical en los cines cuya versión teatral se estaba representando en ese momento en alguna ciudad española, el resultado fue desastroso. Sí, evidentemente nos referimos a El Fantasma de la Ópera y a la absurda e incomprensible decisión de su distribuidora de doblar todas y cada una de las canciones. Afortunadamente, en Universal tomaron buena nota del error ajeno, y tal abominación no se repite con Mamma Mia!.

Lo primero que hay que decir acerca de la película de Phyllida Lloyd es que se trata de un musical puro, pensado para consumo de los acérrimos incondicionales del género y en los amantes de las canciones de Abba, por supuesto. El apartado musical de la película así como la puesta en escena y las coreografías están resueltas de una forma sencilla pero notable por parte de Phyllida Lloyd gracias a su experiencia teatral -aunque en ocasiones abusa de la cámara lenta en algunos números, como el Dancing Queen-. No obstante, hay pequeños detalles que chirrían tanto como el histerismo exacerbado que demuestra Amanda Seyfried en sus primeras escenas. Uno de los puntos negros que demuestra la adaptación de las tablas a la gran pantalla es el hecho de que en los primeros treinta minutos el protagonismo se encuentre dividido casi a partes iguales entre Seyfried primero y Meryl Streep después -en cuanto una sale de escena aparece la otra-. El film tiene algunos momentos divertidos, muy contados, conseguidos más por la gracia y el talento de sus intérpretes que por el guión. Sin embargo, hay que ser todo un valiente para poder sobrellevar la hora y cuarenta minutos de la película; al poco rato, la empalagosa y ñoña historia de amor y los conflictos materno/paterno-filiales se le atragantan a uno, y las no menos edulcoradas canciones de Abba acaban resultando cansinas. Lo mejor del film es sin duda ver la interpretación de una espléndida y genial Meryl Streep, bien acompañada por un trío de buenos actores que se defienden con los papeles que les han tocado en suerte. Amanda Seyfried cumple y no desentona -ni musical ni interpretativamente-, y eso ya es bastante.

Mamma Mia! es una película con la que disfrutarán como enanos todos los amantes incondicionales del musical, además de todos los seguidores de Abba. Sin embargo, los espectadores sensibles a los films edulcorados en lo que todo es de color de rosa ya pueden mantener una distancia prudencial con los más de quinientos cines en los que se proyecta. Eso sí, quienes acudan a las salas, deben quedarse a ver los dos números musicales que acompañan a los títulos de crédito finales.

Lo mejor: Meryl Streep
Lo peor: La historia pergeñada para rellenar el hueco entre canción y canción
publicado por Francisco Bellón el 7 agosto, 2008

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