Sí, créetelo, aún se puede uno emocionar con unas petardas redomadas porque al final ¿quién no cantaría y bailaría de felicidad en una isla griega si estuviera enamorado? Eso si, Pierce Brosnan mejor que no hubiera cantado.

★★★★☆ Muy Buena

Ojo, que no lo digo solo yo, sino que lo dice ella misma en la película: que la Mamma del título, de joven era un putón. Después de un glorioso éxito en los escenarios de todo el mundo, el musical basado en las canciones del famoso grupo sueco ABBA llega a la gran pantalla cinematográfica, con todos los honores habidos y por haber: gran producción, escenarios de ensueño, y para rematar el producto, un buen puñado de estrellas con Meryl Streep y Pierce Brosnan a la cabeza. A ver, está claro que todo tiene un tufo naïf bastante estúpido, que los recursos cinematográficos son primitivos, que todo es tópico y que se ve venir…. pero ¡¡¡TE LO PASAS TAN BIEN!!

Igual es que me estoy haciendo viejo o que me cogió con la vena sensible -ojito, que yo también soy de los que se pone una vez al mes "El Mago de Oz" y "Cantando bajo la lluvia" y me encantan los musicales- pero creo que "Mamma Mía" es una de esas películas que te hacen soñar, emocionarte, vibrar, sentir. Cine, vamos. La historia es tan simple como el mecanismo de un botijo: una típica princesita -mona, rubita, encantadora, criada entre algodoncitos por su mami en una paradisiaca isla griega donde tienen un hotelito- que se quiere casar, quiere que también venga a la boda su padre. Pero como no sabe bien quién es, tras robarle el diario a mami y escudriñarlo a conciencia, invita a los tres posibles candidatos y claro, el reencuentro de la madre de la novia, actual hotelera responsable, antaño una putona de padre y muy señor mío, con sus tres antiguos amores será toda una conmoción. Es cierto que a veces los números musicales menos conocidos de ABBA ralentizan el ritmo de la cinta -que sería recomendada a los incondicionales de este grupo-, y que las coreografías son bastante poco lustrosas, pero la tónica general está muy bien lograda, demostrando que en la arquitectura básica del músical solo hace falta el poder conmovedor de la música y el baile (que aunque no lo creamos, existe, sea cual sea el marco, y si no recuerda "Bailar en la oscuridad" de Lars Von Trier).

Especial mención merece Meryl Streep, que hace gala de una prodigiosa capacidad como cantante y bailarina, en un divertidísimo registro que en nada tiene que ver con los muchos dramas que ha protagonizado, como "El Cazador" o "Memorias de África" (claro que también podríamos recordar sus dotes cómicas en películas como "La muerte os sienta tan bien" o "El diablo viste de Prada"). Siendo un poco cómplices, es una cinta realmente deliciosa de ver, y que a pesar de sus muchas carencias -entre otras, la manifiesta inexperiencia de la directora, cuya única experiencia audiovisual ha sido dirigir una versión televisiva de la ópera contemporánea "Gloriana" en el año 2000- termina por ponerte una sonrisa en los labios y un atisbo de lagrimita que puja por salir de la emoción contenida. Sí, créetelo, aún se puede uno emocionar con unas petardas redomadas porque al final ¿quién no cantaría y bailaría de felicidad en una isla griega si estuviera enamorado? Eso si, Pierce Brosnan mejor que no hubiera cantado.

Lo mejor: El buen rollo y la diversión que embarga todo el film. Meryl Streep, impresionante cantando y bailando.
Lo peor: Algunas canciones menos conocidas, que están metidas con calzador y hacen bajar el ritmo general. La voz de Pierce Brosnan, calladito está mucho más guapo.
publicado por Federico Casado Reina el 11 agosto, 2008

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