Cuando parece que se ha superado la crisis de la enfermedad y ante la atónita mirada del resto del mundo por lo que han hecho para contenerla sucede la desgracia: aparece un nuevo foco. El gobierno manda al otro lado del muro a unEequipo de Elite para buscar supervivientes y la posible curación.
Tras veinte minutos típicos de película futurista de catástrofes empieza una especie de incursión en Mad Max y la Cúpula del Trueno seguido por un número musical que provocará alguna merecida carcajada. Los punkis de Candem se hacen con el poder de las ciudades.
Después de otros tantos minutos parece que el guionista perdió el rumbo del todo. Aparecen los caballeros de la mesa redonda. Mientras el director parece haberse olvidado de que los inglese seguían al otro lado se centra en una historieta bastante ridícula sobre complots familiares surrealistas pero cuando se acuerda consigue que la cosa sea aún más patética. Luego hay algún intento de convertirse en Gladiador, Robin Hood y posteriormente un anuncio encubierto de vehículos de motor, todo ello bastante penoso.
Es complicado saber si quizás el problema es que nadie dijera que Doomsday es en realidad una comedia surrealista y bastante grotesca que explota el look Underworld hasta parecer incluso una parodia. ¿O acaso va en serio?
