Sin embargo, el resultado ha sido muy decepcionante, y el intento del propio actor, muy al estilo de Woody Allen, de trasladar al espectador sus propios problemas resulta más que decepcionante.

★★☆☆☆ Mediocre

Rojo sangre

Operador de cámara en numerosos filmes como JA ME MATEN O AIRBAG y próximamente director de diario de una ninfomanía. CHRISTIAN MOLINA debuta en el largometraje en 2004 de la mano del polifacético hombre lobo, el actor, director, guionista, productor PAUL NASCHY. Completando el reparto rostros conocidos como Saturnino García, protagonista de Justino o el día de la bestia y BIBIANA FERNANDEZ que reaparecía tras atómica.

Este filme me parece un ajuste de cuentas con los medios de jacinto Molina, casi se puede notar sus pensamientos reales por encima de la ficción. Hombre conocido en sus tiempos dentro de la serie b, que es olvidado en la actualidad. Además de ello debe aguantar como gente sin talento vive del cuento gracias a programas basura. Sin duda un guión lleno de veneno que atrae en su idea principal.

Ese hombre carcomido por la injusticia emprendiendo una colección de asesinatos, eliminando a todos los mediocres que inundan de mediocridad la parrilla televisiva y las salas cinematográficas.

Solo por este argumento, el filme me merece un respeto, lo que hubiese sido genial es que además de las buenas intenciones, contara con cimientos cinematográficos para resultar una propuesta del todo notable.

La sucesión de asesinatos empieza a relacionarse con el más allá cuando aparece en escena el diabólico señor Reficul y su sofisticada secretaria, que actúan bajo la fachada de un local nocturno de moda. A partir de entonces entraremos en una dinámica argumental que incluyen la venta del alma al mismísimo diablo, un hecho por otro lado bastante recurrente en este tipo de cine.

Lo malo es que está dirigida de forma chapucera, NASCHY tendrá toda la experiencia que quieran. Pero nunca fue un gran actor y aquí lo demuestra claramente, cara de piedra para un personaje que requería mayor carga emocional, los asesinatos aunque alguno tenga buena resolución en el gore son mediocremente filmados. Ni la fotografía, ni maquillaje, tampoco banda sonora se salvan de la nulidad.

Naschy quería con esta película denunciar a todos aquellos personajes que se aprovechan de los medios de comunicación y de su influencia para hacer negocio, cobrando millones por participar en programas de televisión más bien infames. Es un film, y por tanto, ficción, pero no hay duda de que su intención era denunciar a todos estos personajillos, y llevarnos a una reflexión sobre el precio de la fama y el auténtico arte, en un mundo deshumanizado. Sin embargo, el resultado ha sido muy decepcionante, y el intento del propio actor, muy al estilo de Woody Allen, de trasladar al espectador sus propios problemas resulta más que decepcionante.
Lo mejor: El argumento es interesante.
Lo peor: En ningún momento se saca partido, quedando en un quiero y no puedo.
publicado por Andrés Pons el 29 julio, 2008

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