Cuando Rob Cohen deje de hacer películas, todos seremos un poquito más felices.

★★☆☆☆ Mediocre

No me daba buena espina esta tercera parte y, os aseguro, que soy fan de las dos primeras. Pero el cambio de actriz protagonista, cambio de villano y, especialmente, el cambio de director, me hicieron temer lo peor para ésta tercera entrega. Pero estaba equivocado, no es mala, es peor de lo que imaginaba. No la he borrado por completo de mi memoria para poder contaros algo de esta tercera parte. Si me preguntan, fingiré no haberla visto, pues La momia era una saga que me gustaba y que me marcó de pequeño. La momia 3 llega incluso a los niveles de El rey escorpión, para que os hagáis una idea. Desde luego mayor decepción no me he podido llevar ante una de las sagas a las que le tenía mayor cariño. Por el bien de todos, que no resuciten más momias.

La historia transcurre en China. Hace cientos de años el emperador Dragón fue maldecido junto a su ejército a permanecer en muerte aparente para toda la eternidad a la espera de que alguien los devolviese a la vida. Alex, hijo de los O’Conell, es el encargado en ésta entrega de desenterrar a la momia y, cómo no, sus padres intentarán que ésta vuelva a su lugar de origen. Pero Dragón es devuelto a la vida y las aventuras comienzan con una persecución constante en la que tendrán que evitar que el emperador beba de la fuente de la vida eterna y que, de ese modo, reúna a su ejército convertido en piedra para poder dominar el mundo. Como lo oyen, que fuerte.

Como decía, tantos cambios no debían ser buenos, si algo funciona ¿para qué cambiarlo? El primero fue esperado, Rachel Weisz dijo no. Ante la negativa de la actriz (debía olerse lo que le esperaba) encontraron en Maria Bello una buena sustituta. Y la mujer no está mal, pero ya pierde gracia la cosa. El segundo cambio me dolía más aún, Arnold Vosloo, el que interpretaria a la momia en las dos primeras entregas, tampoco estaba. Es sustituido por Jet Li, la tristeza me invadía, la cosa no podía ir peor. Pero me equivocaba: cambio de director. Y nada más y nada menos que Rob Cohen, con maravillas en su haber como A todo gas, Triple X o Pánico en el túnel. Al enterarme de ésta noticia abandoné toda buena esperanza acerca de este film y, como he podido comprobar ésta misma tarde, no andaba muy equivocado.

Lo que intenta ofrecer el film no se aleja mucho de las pretensiones de sus dos antecesoras, pero ésta vez no lo consiguen. Las aventuras que tanto me hicieron disfrutar en las dos primeras entregas, son sustituidas por la acción, las peleas coreografiadas, el kung fu y demás barbaridades. Los efectos especiales siguen estando a la altura, por momentos sorprenden, pero están mal aprovechados, sobretodo si me detengo en criaturas como el Yeti o las transformaciones del propio emperador. Por otro lado, no todo iba a ser malo. Brendan Fraser se mantiene en forma, con unos kilitos de más, pero con el mismo sentido del humor de siempre. Éste y su hermano en la ficción, interpretado por John Hannah, son lo mejor del film, aunque no llegan al nivel mostrado en anteriores ocasiones y, si son avispados, adivinarán el porqué (una pista: empieza por g- y termina por -uión).

Resumiendo, nos encontramos con una película que no conserva ni el espíritu, ni el humor, ni las aventuras de las anteriores entregas. Los cambios de director y actores principales no auguraban nada bueno y, en efecto, así ha sido. Cuando Rob Cohen deje de hacer películas todos seremos un poquito más felices. Para los que conserven un buen recuerdo de La Momia y El retorno de la momia que no se molesten en ver ésta tercera parte, para los que quieran ver una buena película de aventuras, pues casi que les recomiendo ver la nueva de Indiana Jones. Jamás pensé que diría eso.
Lo mejor: Los efectos especiales no están mal del todo.
Lo peor: La decepción tan grande que me he llevado, oye.
publicado por Jesús Malpartida el 28 julio, 2008

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