Como ya habéis visto las cuatro estrellas y media que le he plantado, ya imagináis que respondo al tema de las expectativas diciendo que no me ha defraudado: estamos ante una gran película, a la que me es imposible encontrarle un resquicio por el que pueda decir que me falla. Pero como la perfección es fría y eso sólo le da tres de las cinco estrellas a una película, debo nombrar el elemento que hace que aplauda, me quite el sombrero, me incline con la rodilla en el suelo y alabe: ése es Heath Ledger. Su Joker es brutal y acojonante, es el loco de la celda más profunda, es el payaso siniestro del circo del horror, es un villano de tanta altura y un personaje tan atractivo (como los son todos los grandes malvados del cine) que su principal demérito es ajeno a él y se llama Batman, que en esta ocasión casi que pasa desapercibido entre tanto carisma a su alrededor. Tampoco me voy a olvidar de Dos Caras (Aaron Eckhart), que también es un malo de altura, aunque su presencia como tal en pantalla es escasa a pesar de las más de dos horas y media de película. Claro que el terrorífico y explícito diseño de su personaje tiene mucho que ver. El Teniente Gordon (Gary Oldman) gana peso en la trama, y los inseparables de Bruce Wayne, Lucius Fox (Morgan Freeman) y Alfred (Michael Caine) tienen sus grandes momentos, aunque para este último se le reservan las frases lapidarias y que pueden acabar siendo citas cinematográficas al lado del "Why so serious?" y el "I’ll put a smile on that face" del Joker. No he nombrado al personaje de Rachel Dawes hasta ahora, porque me sabe mal decir que sigue siendo un personaje algo vacío e insulso, a pesar de que el cambio de actriz de la pazguata Katie Homes a la gran Maggie Gyllenhaal es claramente a mejor, esta última queda desaprovechada.
Creo que no me dejo nada importante en el tintero, sobre la fotografía, el montaje, el ritmo, la música…, ya lo he dicho todo antes cuando he dicho que la película es perfecta y no me voy a enrollar. Sólo me queda la duda de si la muerte de Ledger el pasado enero nos influencia en la mitificación de un personaje, y, por ende, una película que seguro merece una alta calificación, pero de ahí a meterla entre las mejores de la historia del cine hay un gran paso y falta de perspectiva. El tiempo, y algún que otro nuevo visionado, lo dirá.
Lo mejor: El Joker de Heath Ledger.
Lo peor: Se supone que Batman es el protagonista y pasa casi desapercibido ante el carisma de los villanos.
