Una película de mero entretenimiento, fiel al esquema y al servicio de Will Smith haciendo de sí mismo. Palomitas veraniegas y poco más.

★★☆☆☆ Mediocre

Hancock

John Hancock (nombre tomado de uno de los firmantes de la declaración de Independencia Americana) es un superhéroe atípico. Desgarbado, irresponsable, alcohólico… y que provoca muchos más daños que los que evita. Algo así como una versión macarra de Superman.

Hancock conoce a Ray, al que salva la vida y éste se empeña en hacer de él un superhéroe respetable, alguien a quien el público realmente aprecie y quiera.

Con esta premisa nos llega la nueva película veraniega de Will Smith, lo cual suele ser sinónimo de taquillazo, y que, como era de esperar, no pasará a la historia del Séptimo Arte, quedando como un simple pasarratos, con efectos especiales y escenas espectaculares. Al menos la película se toma la molestia de explicar el origen de Hancock, que revelo más abajo por si alguien no quiere chafarse la sorpresa.

La historia, como ya he adelantado, Hancock es el superhéroe borracho, odiado por todos, que acaba en la cárcel, obviamente porque quiere, y luego sale, ya reformado, para enfrentarse al malo y derrotarlo.

Entrando ya en el terreno de los spoilers, descubrimos que Hancock es, además, de superfuerte, ultrarrápido, superresistente y capaz de volar, inmortal y extremadamente longevo, pues pertenece a una saga de inmortales, de la que solo quedan dos, él y la mujer de su amigo Ray (Charlize Theron), más fuerte incluso que él (y la forma que tiene Hancock de descubrirlo es de lo más divertido de la película) pero tienen una maldición, y es que si  pasan mucho tiempo juntos pierden sus poderes y se convierten en humanos, pasto de los simples criminales que quieren acabar con ellos. Pero como esto es una película de Hollywood, al final los buenos resultan victoriosos.

No será una película que pase a los anales del cine, pero sí puede ser una buena opción para mitigar una aburrida tarde de verano, aunque también se le puede criticar su escasísima duración, que apenas llega a los 85 minutos.

Lo mejor: No engaña a nadie, ofrece plana diversión palomitera y es lo que da, y hay que admitir que alguna que otra escena es simpática.
Lo peor: Que no da mucho de sí y no aporta nada nuevo. La duración de la película (apenas 85 minutos) es un tanto insultante.
publicado por Jokin García el 23 julio, 2008

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