La película tiene un regusto a religión y a brujería. Hay personajes que descubren su faceta de iluminados. Al verla, uno comprende lo fácil que lo tienen las sectas y los predicadores en los Estados Unidos para montar sus absurdos tinglados.

★☆☆☆☆ Pésima

La joven del agua

          Es una idea original con un bonito título que el director de origen indio, M. Night Shyamalan, convierte en un galimatías.

          Basada en un cuento infantil, se hace farragosa para el adulto, y supongo que ni a los niños les parecerá divertida.

          En cine, como en todo arte, lo simple es lo más difícil de conseguir. En este caso Shyamalan se ha empeñado en hacer lo contrario: parte de una idea simple y casi poética para ir enredándola hasta convertirla en una historia complicada.

          La película tiene un regusto a religión y brujería. Hay personajes que descubren su faceta de iluminados, entre ellos, el propio Shyamalan (que, como a Hitchcock, le gusta aparecer en la pantalla); al verla, uno comprende lo fácil que lo tienen las sectas y los predicadores en los Estados Unidos para montar sus absurdos tinglados.

          La fotografía emplea los recursos más burdos para conseguir la mínima dosis de misterio: primeros planos de cosas raras como la rejilla de desagüe de la piscina, por ejemplo, o imágenes fragmentadas de unos zapatos, una oreja, o un hombro, dando la desagradable impresión que estamos viendo a través de una lupa. Pero no contento con eso, Christopher Doyle (responsable también de la fotografía de películas como "El americano impasible"), nos presenta en esta ocasión imágenes oscuras, a veces borrosas, con mala definición, de seres que sólo se adivinan, como si se le hubiera averiado la cámara.

          La acción transcurre en un bloque de viviendas donde todos los apartamentos dan a un patio central que tiene una pequeña piscina. El protagonista, encargado del mantenimiento del edificio, trajina con su desesperante tratamudez de piso en piso, departiendo con sus inquilinos. Se supone que uno de los lados del recinto está abierto a un campo asilvestrado donde aparecen una serie de animales que amenazan a la ninfa como en un teatro de guiñol. La ninfa vive debajo de la piscina y no se entiende bien por qué motivo ha abandonado su guarida. Los inquilinos del edificio intentarán salvarla ¿de qué? de algo así como un jabalí chino que merodea por el jardín.

Leopoldo de Trazegnies Granda

Lo mejor: El título
Lo peor: se hace farragosa para el adulto, y supongo que ni a los niños les resultará divertida.
publicado por Leopoldo de Trazegnies Granda el 14 noviembre, 2009

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