Es esa visión sin tapujos del héroe políticamente incorrecto lo mejor de Hancock, una película que va ostensiblemente de más a menos hasta desembocar en un último acto en el que aparecen los peores defectos del género de superhéroes.

★★☆☆☆ Mediocre

Hancock

Hay estrellas, hay mega-estrellas… y luego está Will Smith. El eslogan promocional de Hancock se puede aplicar también al actor que lo interpreta, una de las pocas estrellas en Hollywood que garantiza el total éxito de las superproducciones que protagoniza. Y eso aún tratándose de un proyecto que había despertado serias dudas entre sus responsables, tanto que a siete semanas de su estreno aún se estaban rodando algunas escenas como parte del remozado que sufrió la historia.

Pero para tratarse de una gran superproducción, Hancock se sale de la norma establecida, mostrando una visión políticamente incorrecta, en ocasiones paródica, del arquetipo del superhéroe que puebla los cines. En su primera mitad, el film de Peter Berg se zambulle por completo en este aspecto, ofreciendo un digno producto de entretenimiento, ameno y divertido. En un planteamiento original, el humor gana la partida a la acción y a los efectos especiales, algo que agradecerán todos los espectadores hartos de la visión del superhéroe pluscuamperfecto con conflictos o taras emocionales que al final siempre consigue resolver. La cinta avanza a buen ritmo hasta su ecuador, momento en el que se metamorfosea precisamente en aquello de lo que se había reído. En un giro de la trama tan efectista y artificial como innecesario, la película cae en todos los vicios propios del género de superhéroes. Con este nuevo planteamiento, e incapaz de explicar el nuevo rumbo de los acontecimientos -o siquiera ser coherente con ellos-, Peter Berg se limita a tirar del recurso más evidente: grandes escenas de acción con aún mayores efectos especiales. A pesar de las apariencias, falta valor en Hollywood para hacer una gran superproducción que mantenga el ritmo de incorrección política de principio a fin, por no mencionar la consabida dosis de moralina en su recta final. Will Smith se erige en rey absoluto de la cinta, mientras que Jason Bateman y Charlize Theron quedan en meras comparsas.

Es esa visión sin tapujos del héroe políticamente incorrecto lo mejor de Hancock, una película que va ostensiblemente de más a menos hasta desembocar en un último acto en el que aparecen los peores defectos del género de superhéroes. Es una lástima ver desperdiciada de esta manera una oportunidad de ofrecer algo verdaderamente distinto dentro del cine más puramente comercial desde del minuto uno al noventa.

Lo mejor: La propuesta casi paródica de los primeros minutos de la película
Lo peor: Que no hayan tenido valor para mantener la atrevida propuesta hasta el final
publicado por Francisco Bellón el 20 julio, 2008

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