Una irrisoria broma superficial, ninguna escena consigue el suspense necesario para trasmitir esa tensión y acaloramiento necesarios para percibir el terror. En su lugar, inundan la escena con la musiquilla típica del género pretendiendo causar una sensación imposible por falta de fundamentos. A parte de su mala realización y unos efectos especiales que causan risa -el movimiento de los supuestos fantasmas parece sacado de una de esas prolíficas comedias, tipo Scary Movie, que relatan en clave de humor pasajes de conocidas películas de terror-, no veo ningún aspecto original ni digno de destacar.
Si tuviera que definir The Messengers obviando términos escatológicos, diría que se trata de una pésima película, de esas que encuentras por 4.95 en los bares de carretera. Al final no es más que… -no quisiera decirlo-, una auténtica mierda (que a gusto se queda uno cuando se desahoga) de película.
Lo mejor: No haberla visto.
Lo peor: The Messengers.
