A pesar de que las risas se tornan más forzadas, hay animaladas, guarradas, porros y un largo etc. que garantizan 100 minutos de entretenimiento.

★★★☆☆ Buena

Dos colgaos muy fumaos: fuga de Guantánamo

Por fin llegó a nuestras salas la secuela del título de culto Dos colgaos muy fumaos, una de las comedias más absurdas y desternillantes de los últimos años. Más que secuela, Dos colgaos muy fumaos: Fuga de Guantánamo, es una auténtica continuación del argumento de la primera película, y comienza justo donde acababa ésta, con John Cho y Kal Penn de nuevo en sus roles de Harold Lee y Kumar Patel, respectivamente. Para esta segunda entrega, los guionistas del original, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg, ocupan el lugar de Danny Leiner y toman las riendas, escribiendo y dirigiendo un producto que seguramente gane cuando la vea en posteriores ocaciones.
Mi veredicto es sencillo: el film es divertido, ameno, bestia y hace reir, pero la gracia está limitada a momentos puntuales y no ocurre lo mismo que en la primera, donde la risa empezaba y no terminaba hasta los títulos de crédito. La película original era un ejercicio descacharrantemente divertido y grotesco que, por sus propios méritos, se ha convertido ya en un pequeño clásico, muy por encima de otras producciones similares. En esta segunda parte, el argumento se vuelve muchísimo más disparatado y, no obstante, el comienzo de la película es divertido y muy prometedor. Quizás después pierde algo de fuelle a pesar de que encierra chistes y momentos que invitan a la carcajada. Impagables son escenas clave como el cacheo de Kumar en el aeropuerto, el encuentro desafortunado con el Klu Klux Clan o cuando, en el avión, una anciana racista y fachosa tome a Kumar por terrorista. Y sólo son tres ejemplos de los muchos ingenios que tiene el film.
Todos los ingredientes de la película están elevados al cubo. Me refiero, claro, a las guarradas, a las tetas y desnudos tanto masculinos como femeninos en general, a las palabrotas y a la crítica sociopolítica que, a pesar de contar con una moralina final algo chirriante, es lo suficientemente dura como para que merezca la pena ver el invento.

Y creo yo que, al igual que pasó con la genial Postal, es en ese punto crítico donde Dos colgaos… juega mejor sus cartas. Y es que resulta gratificante que este tipo de comedias gamberras ataquen la lamentable paranoia terrorista que sufren en el país más libre del mundo (je). El patriotismo, el racismo y el dicho de eres culpable hasta que se demuestre lo contrario (si se demuestra), son los objetivos sangrantes del film, lo que, sin duda, le sube puntos de inmediato.

Donde la película sale peor parada es en el aprovechamiento de otros recursos, como la presencia de Neil Patrick Harris, de nuevo interpretándose a sí mismo. Cierto es que hace gracia, pero se nota mucha menos inspiración en sus frases y personalidad de salido drogadicto. Las presencias de María (Paula Garcés), Golstein (David Krumholtz) y Rosenberg (Eddie Kaye Thomas) se convierten, simplemente, en cameos. Y, por cierto, sus doblajes eran mucho mejores en la primera película.

Que el argumento se haya desviado tanto de la idea principal que tenía de esta secuela ha logrado que tenga la certeza de que no supere al original ni por asomo, pero puede ser una opción interesante para una noche de cine verdaderamente agradable, si realmente te atraen este tipo de películas o eres fan, como yo, de la primera entrega. A pesar de que las risas se tornan más forzadas, hay animaladas, guarradas, porros y un largo etc. que garantizan 100 minutos de entretenimiento, esta vez sin final abierto para una tercera.

Nota: 6
Lo mejor: Su humor grosero y su actitud políticamente incorrecta.
Lo peor: Que las gracias sean más puntuales. Daba para más.
publicado por Pablo Rodríguez el 13 julio, 2008

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