Un churro muy poco interesante. No me enteré de la mitad de la trama, ¡y eso que, en principio, era una película dirigida hacia un público más infantil!

★★☆☆☆ Mediocre

La brújula dorada

La brújula dorada, también conocida como “la nueva trilogía de la New Line con la que querían hacer pasta hasta aburrir pero que al final les salió el tiro por la culata y tuvieron que cerrar puertas".

Vamos a ver, que tampoco es que me haya enterada yo demasiado de la trama (no tanto por complicada sino más bien por mal contada). La historia se sitúa en un universo paralelo donde las almas de las personas habitan fuera de sus cuerpos representadas en forma de animales (como para que te toque una mofeta). Bien, en este mundo encontramos a una niña, huérfana, cuyo tio es James Bond, que resultará ser la única capaz de leer una brújula dorada (todo va cuadrando) que es un instrumento para conocer la verdad absoluta de las cosas (o algo por el estilo, tampoco me hagan mucho caso). En su vida aparecerá la madre de “los Otros” hecha una burbuja Freixenet que le pedirá que emprenda un viaje con ella, para encontrar a su tio, que está en una misión en el Norte. A la niña, por supuesto, le faltarán piernas para perder el colegio de vista e irse de aventuras por ahí. Además, resulta que, en este mundo paralelo, algunos niños están siendo raptados por unos misteriosos seres llamados los Gobblers (que tienen nombre de peli de monstruos de la década de los 80) con fines desconocidos. Y ya está, luego pasan más cosas, pero mejor se miran la película que seguro que lo entenderán todo mucho mejor.

Vamos con la ficha técnica. El director de la cosa esta es Chris Weitz (no, yo tampoco tengo el placer), que, al parecer, antes había dirigido De vuelta a la tierra (comedia al servicio de Chris Rock) y Un niño grande (comedia al servicio de Hugh Grant), ambas co-dirigidas con su hermano. Esta sería todo el bagaje que, al parecer, se necesita en Hollywood para que pongan 205 millones de dólares a tu servicio para arrancar la que, en principio, debería haber sido la nueva gran trilogía de New Line después de El señor de los anillos (que tampoco es que Peter Jackson fuera en ese momento una apuesta demasiado segura, ¡pero míralo ahora al tio!). El resultado final ya lo saben, quiebra de la empresa y aún gracias de que no se pusieron a hacer las tres de golpe como ya hicieran con la anterior trilogía. En cuanto a los protas, multitud de nombres conocidos aunque algunos de ellos apenas aparezcan en pantalla unos minutos, suponiendo que sus personajes debían ir creciendo en las posteriores secuelas: Nicole Kidman (que últimamente no levanta cabeza y cuenta sus proyectos por fracasos), Daniel Craig (que apenas sale diez minutos en total), Eva Green (cuya carrera tampoco es que acabe definitivamente de arrancar), Sam Elliot, Kathy Bates e incluso Christopher Lee (que no se pierde una y que apenas sale en una escena).

Pues no. La verdad es que, se mire por donde se mire, no. La película, como ya he dicho antes, está terriblemente mal contada, saltando de una escena a otra sin apenas fluidez y sin saber la mayoría de las veces porque los personajes toman las decisiones que toman. Realmente, a diferencia de la mayoría de películas de aventuras de nueva hornada, a ésta si parece que le falte metraje para poder contar todo lo que quiere contar (y eso que la peli dura hora y tres cuartos) o, por lo menos, mejor gracia a la hora de abordar la trama. Y es que, para los que no nos hemos leído la novela, la cosa acaba siendo un batiburrillo bastante incomprensible, vacío y con poca fuerza (que conste que los que si se han leído la novela, por lo que he visto, todavía están menos contentos). Y todo esto a pesar de una niña sabionda bastante salada, una Nicole Kidman plastificada, unos efectos especiales más que conseguidos y espectaculares y una colección de famosos que van desfilando por delante de la pantalla como si de una nueva entrega de “Torrente” se tratara. Además tampoco funciona demasiado como “cine para toda la familia” porque resulta demasiado infantil para un público adulto y demasiado adulta para un público infantil (ya veo a toda una generación de niños traumatizados por la simpática pelea de osos polares… y luego nos extrañará que se graven con el móvil dándose de hostias).

Resumiendo: Un churro muy poco interesante. No me enteré de la mitad de la trama, y eso que, en principio, era una película dirigida hacia un público más infantil.

Lo mejor: Los efectos especiales.
Lo peor: El guión bastante incomprensible.
publicado por Jefe Dreyfus el 10 julio, 2008

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