Hay un minucioso estudio de los personajes, un complejo discurso acerca del sentimiento de culpa (véase un flashback clave y brutal), del encuentro de uno mismo, de la inutilidad de la violencia. Sin duda alguna, unos temas muy comunes pero represent

★★★★☆ Muy Buena

Escondidos en Brujas

Los altibajos del género del thriller han sido muy comunes durante los últimos años; es más, han habido muy pocas películas de este tipo que hayan merecido realmente la pena. Si bien abundan las que se basan en la utilización de clichés y faltan ideas verdaderamente originales, el thriller cada vez está más perdido. Y no por falta de proyectos, sino por lo que acabo de mencionar: la carencia de innovaciones argumentales y estilísticas. Este vacío puede haberse llenado un poco gracias a algunas aportaciones de nombres tan diversos como Lumet, Cronenberg, Greengrass, Fincher o Shyamalan, pero solo ellos y algunos más han conseguido realmente destacar por encima de los demás por sus ideas tan incomunes y propias, con auténtica personalidad. Ahora hablemos del género en sí: si nos fijamos en los mencionados cineastas, todos ellos han aportado a sus recientes obras aspectos dramáticos, cómicos o fantásticos.

Dudo que hayan existido demasiados thrillers thrillers. Aunque esto no sea un inconveniente, se echan de menos esos filmes de cine negro verdaderamente auténticos. Y no creo que eso vuelva a existir. Dejando de banda ciertas añoranzas y de la autenticidad de las últimas muestras del género, vayamos a Escondidos en Brujas. Todo lo acabado de mencionar no deja de ser una apertura al film del debutante Martin McDonagh, el cual está situado entre la desbordante originalidad tanto estilística como a nivel de guión y la recurrencia en algunos momentos de clichés ya vistos. Es, mirándola en un plano general, una película algo irregular. Esto se debe básicamente a la utilización de elementos prescindibles (tanto por su excedencia como por su poca novedad). Así pues, el pequeño error que comete la película es radicar en momentos que ya nos suenan o que sobran por completo en el contexto de la historia. Hablando de la historia, ésta es precisamente uno de los puntos claves del filme: no deja de ser una tragedia camuflada por su falta de pretensiones, por su aparente simpleza argumental. Detrás de esos tres asesinos (soberbiamente interpretados por Farrell, Gleeson y Fiennes), la bella mujer, el skinhead y el enano, hay mucho más que un simple thriller situado en un pueblo de mala muerte. Hay un minucioso estudio de los personajes, un complejo discurso acerca del sentimiento de culpa (véase un flashback clave y brutal), del encuentro de uno mismo, de la inutilidad de la violencia. Sin duda alguna, unos temas muy comunes pero representados de una forma genialmente original.


Y es más: la película posee un estilo propio que la diferencia de muchas otras, con una extraña y atractiva puesta en escena. Simplemente se ha de ver. No olvidarme, de ninguna forma, los formidables e inolvidables diálogos que no hacen más que definir a Escondidos en Brujas como una propuesta sincera y con sello propio. Otra tragedia vestida de thriller cómico muy personal.

Lo mejor: Sus increíbles diálogos y su camuflada profundidad.
Lo peor: Momentos demasiado vistos que contrastan con su conjunta originalidad.
publicado por Ramón Balcells el 6 julio, 2008

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