Un arca que navega entre el estándar de comedia familiar y las múltiples licencias narrativas que parece aportarle la trama, para terminar hundiéndose cual Titanic, en las tenebrosas aguas de la estupidez.

★★☆☆☆ Mediocre

Sigo como Dios

En esta suerte de segunda parte de Bruce Almighty, Evan Baxter, personaje que aparecía en la original, es llevado por Dios a construir un arca, para salvarse de una amenaza que se desconoce hasta casi el final de la película. A diferencia de la primera, ésta apuesta a una comedia para toda la familia, alejada del espíritu machista de la anterior. El argumento en sí no se sustenta en absoluto, y se construye en base a una cadena de situaciones totalmente arbitrarias e inconexas, intentando escudarse en un argumento fantástico que no la salva de la incoherencia. Las secuencias más logradas se dan en la interacción de Steve Carrell con la enorme cantidad de parejas de animales que lo acosan, pero esto a su vez posibilita la reiteración constante de escenas de animales defecando, al punto que pareciera ser la única broma posible con ellos.

Morgan Freeman sabe tomarse a broma la película, y se lo ve fenomenalmente relajado en su segunda interpretación de Dios, mientras que Wanda Sykes, aun con parlamentos desafortunados y poco inteligentes, hace reír con su sola presencia. Steve Carrell es un enorme comediante, que aún está buscando un protagónico a su medida (Virgen a los 40, título que da para una pequeña broma en esta película, fue lo mejor que ha protagonizado a la fecha). En Sigo como Dios, sin embargo, se queda gritando, haciendo alguna que otra mueca, y en general bien caracterizado, siendo un actor que da para mucho más, y lo mismo ocurre con John Goodman, aquí interpretando a un villano desconocido para los guionistas, quienes se olvidaron de construirle un mínimo sustento dramático. El motivo de la construcción del arca es otro desacierto, demasiado esfuerzo para un mínimo y decepcionante peligro. A Tom Shadyac, que además de Como Dios, cuenta con amplia experiencia en la comedia, le cuesta bastante pegar planos e hilar acontecimientos, lo mínimo esperable para una producción de este tipo.

En definitiva, Sigo como Dios resulta un fiasco descomunal, una idea con mucho potencial, utilizada para otra tonta comedia americana, incapaz de extraer lo mejor de su elenco, y de construir situaciones verdaderamente graciosas. Un arca que navega entre el estándar de comedia familiar y las múltiples licencias narrativas que parece aportarle la trama, para terminar hundiéndose cual Titanic, en las tenebrosas aguas de la estupidez.

publicado por Leo A.Senderovsky el 5 julio, 2008

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