Una película que, a pesar de no innovar en exceso el registro del cineasta, continúa siendo una maravillosa muestra de buen cine.

★★★★☆ Muy Buena

Prométeme

El 11 de julio llega a nuestras pantallas Zavet, traducida aquí como Prométeme, la nueva película del cineasta (y compositor) serbio Emir Kusturica.

Protagonizada por Marija Petronijevic, Uros Milovanovic, Ljiljana Blagojevic, Aleksandar Bercek, Kosanka Djekic, Miki Manojilovic, Stribor Kusturica y Vladan Milojevic, Prométeme cuenta la historia de Tsane, un joven que vive con su abuelo y su vaca, Cvetka, en la remota cima de una montaña. Exceptuando a su vecina, la profesora, ellos son los únicos habitantes del pueblo. Un día, el abuelo de Tsane le dice al chico que se está muriendo, y le hace prometer que irá al otro lado de las tres montañas, a la ciudad más próxima, y venderá su vaca en el mercado. Con el dinero tendrá que comprar un icono religioso, después algo que él realmente quiera y, finalmente, deberá encontrar una esposa para traer a casa.

Sin duda alguna, Emir Kusturika es uno de los cineastas más personales del panorama cinematográfico actual. Títulos tan maravillosos como Gato negro, gato blanco, Underground, Papá está en viaje de negocios o El tiempo de los gitanos le han valido tanto dos Palmas de Oro como un reconocimiento de carácter internacional.

Como viene siendo habitual en su filmografía, Prométeme es una fábula tremendamente positiva repleta de personajes únicos que retrata a su particular modo la vida y los diferentes cambios que han acontecido en la castigada región de los Balcanes, en un revisionismo histórico cuyo máximo exponente sería, sin duda alguna, Underground; de este modo, ese excentrico sentido del humor del serbio, además de sus folclóricas bandas sonoras y su imponente puesta en escena con una fotografía repleta de colorido, vuelven a ser capitales en Prométeme, una película que, a pesar de no innovar en exceso el registro del cineasta, continúa siendo una maravillosa muestra de buen cine.

En esta ocasión, la historia de Tsane sirve de excusa a su director para ofrecernos una metáfora sobre una Serbia que se encuentra a las puertas de ingresar en la Unión Europea, donde campo y ciudad adoptan aires simbólicos para contrastar tradición y evolución. Para Kusturica, dicha evolución adopta en primera instancia un cariz gris, corrupto y descarnado, carente de escrúpulos y principios representado por una suerte de mafia de baja estopa, en clara contraposición al luminoso mundo rural, inocente y honesto, virtuoso y humilde, además de presentarse como un último baluarte en defensa de la tradición y, por ende, de la propia identidad nacional.

De este modo, el éxodo de Tsane resulta, como no podía ser de otro modo, un viaje iniciático hacia la europeización, hacia un nuevo futuro repleto de amenazas físicas y, sobretodo, éticas, en el que su protagonista se cruzará con todo tipo de estrafalarios personajes, típicos en la filmografía de Kusturika pero no por ello menos empáticos o poliédricos, en un alocado cuento a ritmo de orquesta pachanguera que inevitablemente concluirá de un modo terriblemente positivo. Por contra, puede que Prométeme sea una de las películas menos reflexivas y más abiertamente cómicas de Kusturica junto a Gato negro, gato blanco, si bien dicha ligereza contextual no desmerece en lo más mínimo a un metraje tan brillante como hilarante.

Por el camino, nos encontramos con un metraje tan largo como endiablado, situaciones surrealistas, humor por doquier a cargo de unos peculiares personajes de claros rasgos fellinianos, y una fotografía repleta de colorido, característico recurso del cineasta serbio a la hora de enfatizar el preponderante carácter folclórico de sus películas.
publicado por Oscar Martínez el 1 julio, 2008

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