Comedia, drama, suspenso, thriller político, todo ello rodeando a un personaje fascinante e inabarcable, con un sólido elenco y un estupendo Richard Gere, en uno de sus mejores papeles.

★★★★☆ Muy Buena

La gran estafa

Para aquellos que recuerdan la última obra maestra de Orson Welles, F for fake, recordarán el espíritu excéntrico de Clifford Irving, a quien se lo presentaba como biógrafo y admirador del falsificador de obras de arte Elmyr de Hory, y a su vez como el creador de la polémica autobiografía falsa del multimillonario Howard Hughes. Es decir, la aparición de Irving en este fascinante documental de montaje respondía a quitar del centro de la trama al carismático Elmyr, y mostrar que cualquiera puede hacer de lo falso un negocio maravilloso, incluido el propio Welles, en el mejor alegato que se ha hecho sobre el artificio del cine. La historia de La gran estafa, recorre el camino de un escritor obsesionado con poder publicar algo exitoso que le otorgue cierta estabilidad económica. En definitiva, el camino que recorre es la búsqueda y el fracaso del sueño americano, enmarcado en una historia donde la prensa, las editoriales y la política intervienen, cual bomba de tiempo, para boicotear los deseos de Irving de publicar su estafa escrita.

La película podría haberse quedado en la trivial historia de cómo un escritor inventa una relación con el hombre más extravagante y misterioso de la Norteamérica del Siglo XX, y sin embargo, decide aportar una mirada para nada ingenua, aportándole un papel protagónico a la situación política de Estados Unidos en los setenta, con un Nixon envuelto en escándalos de proporciones mayúsculas, apareciendo en varios fragmentos televisivos, entre ellos uno en el que promueve a George Bush (padre). La deliberada elección de este fragmento, muestra la vigencia que aún tienen los hechos que la película narra como elementos secundarios, conformando un sólido contexto de paranoia. Richard Gere encarna a la perfección a un seductor Irving, incapaz de decir la verdad, con esporádicos remordimientos de conciencia, diseñando una sofisticada puesta en escena para volver creíble la supuesta autobiografía de Hughes, e involucrándose en un problema atrás del otro, gracias a su torpe amigo Dick (un muy gracioso Alfred Molina), y a la cadena de mentiras que crece cual bola de nieve y se convierte en un escándalo nacional. En determinado momento, la trama se bifurca, y cuánto más se acerca Irving al misterio de Hughes, más confusa se vuelve la división entre realidad y fantasía, o entre realidad y mito, en una vuelta de tuerca que recuerda a la muy buena ópera prima de George Clooney, Confesiones de una mente peligrosa. Los polémicos sucesos que rodearon la escritura y publicación de esta biografía apócrifa, merecían una película como esta, entretenida en todo momento, con muy buenas actuaciones, y un discurso ingenioso y maduro, que no escapa a las consideraciones políticas, incluyéndolas en la historia cual si fuera una película de Oliver Stone.

Comedia, drama, suspenso, thriller político, todo ello rodeando a un personaje fascinante e inabarcable, con un sólido elenco y un estupendo Richard Gere, en uno de sus mejores papeles. Una estafa ingeniosa, plagada de vueltas de tuerca, y para disfrutar a lo grande.

publicado por Leo A.Senderovsky el 30 junio, 2008

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