Martin McDonagh entremezcla con notable habilidad comedia negra, drama y thriller para ofecernos a unos personajes carismáticos, una ciudad omnipresente y unos diálogos en ocasiones brillantes.

★★★★☆ Muy Buena

Escondidos en Brujas

Escrita y dirigida por el Martin McDonagh, dramaturgo -además de ganador del Óscar al mejor corto en 2004- británico conocido por su estilo brutal y directo bautizado como In your face, y protagonizada por Ralph Fiennes, Colin Farrell, Brendan Gleeson, Clémence Poésy, Jérémie Rénier, Thekla Reuten y Jordan Prentice, Escondidos en Brujas llega a nuestras carteleras el próximo 18 de julio.

La película narra la historia de dos asesinos a sueldo en Londres que, debido a una operación que termina mal, reciben la orden de exiliarse por un tiempo en la ciudad de Brujas, en Bélgica. Allí deberán esperar a que superior se ponga en contacto con ellos, indicándoles el siguiente paso a seguir.

Inclasificable a la par que redonda propuesta resulta ser Escondidos en Brujas, película típicamente brittish -a pesar de su nacionalidad estadounidense- que oscila entre la comedia negra, el drama y el surrealismo, todo ello aliñado con cierto in crescendo shakesperiano en su tramo final.

Todo esto y más nos ofrece Escondidos en Brujas, entretenídismo título que trasciende con creces la mera comedia negra antes mencionada, inciándose como un típico film de gángsters en la línea de las películas de Guy Ritchie, para acabar convirtiéndose en un curioso drama cuyas dos principales bazas radican tanto en la ambientación como en sus inteligentes y divertidos diálogos.

De este modo, Martin McDonagh inicia su ópera prima tras las cámaras sembrando la duda en el espectador, ofreciéndonos tan sólo una parte de la información necesaria para comprender el comportamiento de sus personajes: Ken (Brendan Gleeson) es tranquilo y sosegado, y desde un buen comienzo se siente atraído por la atmósfera de cuento de hadas de la ciudad, mientras Ray (Colin Farrell) es nervioso e impetuoso, y añora los suburbios londinenses. Mientras los dos personajes esperan la llamada de Harry (Ralph Fiennes), la película se adentra en la psicología de sus protagonistas a través de incisivos y mal hablados diálogos rebosantes de encanto, a la par que nos ofrece una bucólica imagen de la ciudad.

A medida que avanza su metraje y, por ende, los protagonistas comienzan a interrelacionarse con los diversos secundarios -entre los que cabría destacar a Jordan Prentice-, el predominante tono de comedia de Escondidos en Brujas toma puntuales tintes de surrealismo y drama, jugando con drogas, persecuciones, suspense y romance a partes iguales, otorgando a sus protagonistas un maravilloso juego de contrastes parejo a la transformación de la propia ciudad de Brujas, cuyo bucólico ambiente se convierte en un amenzante y onírico claroscuro gótico a medida que la amenaza de Harry se aproxima.

Por el camino, sentimientos como la amistad, el honor y la culpa son tratados desde diferente prismas cuyo nexo común es el humor, si bien Escondidos en Brujas trasciende la mera comedia negra en beneficio de un entramado que se sirve en parte del relato coral para concluir en un final completamente hamletiano.

Grata sorpresa, y muy recomendable a mi entender.
publicado por Oscar Martínez el 27 junio, 2008

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