El límite que les impone la adaptación de una película previa, es algo difícil de sortear para los Farrelly, quedando a medio camino entre una comedia romántica liviana, y una comedia grotesca, con todos los ingredientes que solo ellos saben manejar

★★★☆☆ Buena

Matrimonio Compulsivo

Matrimonio compulsivo es la nueva película de los hermanos Farrelly, maestros del humor anárquico y escatológico. Es también la primera remake que dirigen, y como tal, algunos elementos forman parte del espíritu Farrelly y muchos otros no. A su vez, es otra comedia de casamientos con Ben Stiller, esta vez desde una óptica distinta. Comienza como una comedia romántica normal, con un Ben Stiller prudentemente contenido, algo apresurada (como todo comienzo de película de los “hermanitos terribles”) y bastante convencional. Las vueltas que les depara la trama a los recién casados Stiller y Malin Akerman en su viaje en Méjico, parecen ser las apropiadas para un plato típicamente “farrelliano”, a saber: momentos grotescos, chistes escatológicos, etc. (sin los tradicionales marginales sociales siempre reivindicados en su cine), pero sobre todo, el desarrollo de la película evidencia una mirada nada conservadora de la institución matrimonial.

Esta visión de espíritu adolescente y burlón, es lo que termina imponiéndose en los momentos más graciosos de la película, junto con las escenas que comparten Ben y Jerry Stiller (hijo y padre en la película y en la vida). A pesar de esto, algo falla y se nota. El límite que les impone la adaptación de una película previa, es algo difícil de sortear para los Farrelly, quedando a medio camino entre una comedia romántica liviana, “mainstream”, y una comedia grotesca, con todos los ingredientes que solo ellos saben manejar. Eddie, el personaje de Ben Stiller, es gracioso, pero su torpeza y su falta de madurez carecen por completo de ternura (elemento fácilmente apreciable en los personajes de películas anteriores de los Farrelly, interpretados por grandes de la comedia como Jim Carrey, Jack Black, o el mismo Stiller, en Algo pasa con Mary). Estas cuestiones hacen que, más allá de ser una comedia con escenas divertidísimas, Matrimonio compulsivo se encuentre muy por debajo de éxitos como la ya mencionada Algo pasa con Mary, Dos tontos muy tontos, o Yo, yo mismo e Irene.

publicado por Leo A.Senderovsky el 28 junio, 2008

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