Sexo en Nueva York – La película – es por tanto un capítulo muy largo de la serie, dos horas y diez minutos que van desde los chistes sexuales al autobombo sentimental con un tono, a veces, incluso demasiado lúgubre.

★★★☆☆ Buena

Sexo en Nueva York

Hay que ser totalmente justos. Si es cierto que las películas sobre series, basadas en series o continuación de series no suelen tener todo el éxito que se presupone deberían tener a priori hay algunas excepciones.

Cuando estrenaron Expediente X (la segunda está en camino) se suponía que con la mitad de los seguidores de la serie habían conseguido unas ganancias más que considerables. Pero en realidad os fans de la serie se quedaron en casita en lugar de ir a las salas. ¿Por qué pagar para algo que veo cada día en la tele gratis? Y es que ni el dichoso beso Mulder – Scully arrancó a los amantes de los UFOS de su sofá. Esto sólo por mencionar uno de los muchos casos que se han dado como bien decía Homer Simpson al inicio de su primer largometraje cuando asisten a la proyección de Rasca y Pica,… ¿Pagas por ver algo que ponen por la tele gratis? Simpática ironía para el espectador que lo presenció en sus butacas pensando… ¡Mira que he pagado por verte a ti, compórtate!

Pues el fenómeno Sexo en Nueva York parece que ha roto la maldición. En la sala el día de su estreno debo reconocer que no había un público muy variado, a excepción de tres caballeros, uno de ellos llevaba tacones, el resto eran mujeres entre treinta y cincuenta años, sobre todo grupos de amigas que clonaban las protagonistas de la serie.

No es un secreto que la película está hecha para todos los que siguieron las aventuras de Carrie y su Mr Big a lo largo de tantas temporadas televisivas, si bien un espectador novato no tendrá mucho problema para ponerse al día en pocos segundos (esto me hace plantearme por qué he seguido la serie durante tantos años como si perderme un capitulo afectase a mi sistema nervioso). A pesar de que han pasado ya varios años del último capítulo la cosa está donde la dejamos, como si una calma pasmosa hubiera ralentizado a todos los personajes que continúan con sus neoyorquinas vidas sin muchos altibajos hasta que sucede lo que llevábamos temiendo… La boda.

Parece obvio que Carrie Bradshaw tenía que ceder ante los estereotipos de solterona que quiere abandonar el mundo de las citas y los novios para siempre a pesar de haber abanderado la causa por tanto tiempo, el último atisbo de cordura se pierde con una declaración muy Big y toda una serie de sucesos posteriores que conociendo los antecedentes del futuro marido eran de prever.

Sexo en Nueva York – La película – es por tanto un capítulo muy largo de la serie, dos horas y diez minutos que van desde los chistes sexuales, todo quede dicho, siempre del sempiterno y promiscuo personajes de Samantha, el único que a pesar de que parece haber perdido el rumbo al final demuestra tener sus principios intactos al autobombo sentimental con un tono a veces incluso demasiado lúgubre.

No sabría decir si la película me ha gustado o disgustado cinematográficamente hablando, porque me he sentido como si viera otro capítulo más rodeada de otros especimenes solterones como yo hundiendo sus alegrías y miserias ahogadas en palomitas cocacolas y chocolatinas amparadas por la oscuridad de una sala. Una especie de aquelarre organizado o una comunión colectiva para reconocer a los novios, maridos y amantes de las cuatro amigas y los tuyos propios en esta larga separación ¿es este el objetivo? Si es así merece un sobresaliente, si por el contrario querían traspasar la barrera del cátodo y hacer algo especialmente dirigido al cine el resultado es desalentador.

Lo único que puedo afirmar es que si hay segunda parte asistiré, tan soltera como la Carrie de hace diez años, que es más entretenida que la de ahora, sin dudarlo.


Lo mejor: Que está hecha para fans de la serie.
Lo peor: Que está hecha para fans de la serie.
publicado por Ana Belén Pacheco el 26 junio, 2008

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