Y ahora en esta tercera cinta se atreve con una comedia, una comedia que copia cada uno de los tópicos de la forma de filmar cine de la edad dorada: ofrece enredo descabellado, galanes fanfarrones, tics faciales descarados y una tendencia a la superficialidad quedándose en la historia de amor y no en el trasfondo que apuntaba y que bien podía haber dado para hacer una película bien distinta.
Dodge Connolly es un jugador de fútbol americano que está en la cuarentena, a recesión y la crisis hace peligrar su modo de vida cuando el esponsor vende su equipo así que decide hacer una cruzada para legalizar el fútbol americano y convertirlo en un deporte digno, su plan incluye fichar a la mejor estrella deportiva del fútbol universitario, Carter "Bala" Rutherford, un héroe de guerra y un chico brillante. Lo que no sabe es que detrás de él irá Lexie, una reportera que tiene como misión desenmascarle ante la opinión pública y que usará sus encantos para ello y a cambio Dodge recibirá cortantes y divertidas contestaciones rápidas e ingeniosas, tan rápidas e ingeniosas que a veces resultan pedantes y cansinas. Digamos que a veces Clooney copia tanto el cine al que quiere homenajear que tienes la sensación de haber visto la película un millón de veces. Si bien la impresión es de haber sido incluso rodada en los años treinta es precisamente el lastre que tiene el despegue de una cinta que es más naïf y bienintencionada que otra cosa.
Clooney como director ha conseguido el mismo efecto que su amigo Steven Soderbergh. Ha reunido un nutrido grupo de amigos y ha disfrutado haciendo una película de su gusto, pero que desgraciadamente no es del gusto del resto…
Lo mejor: Su sencillez narrativa y la química que desprende una amistad consolidada al llevarse a la pantalla.
Lo peor: Peca de ingenua en casi todos los sentidos quedándose en un humor edulcorado y poco satisfactorio.
