La camarera pertenece a ese tipo de películas que parece que uno ha visto miles de veces, y sin embargo, y mientras esté narrada con dulzura, buenas actuaciones y cierta cuota de originalidad, siempre deseará volver a verlas.

★★★★☆ Muy Buena

La camarera

¿Por qué aún nos sorprende cuando, entre tantos productos predigeridos que nos regala el cine norteamericano, aparece una producción independiente que cuenta con los mismos elementos y nos produce otra sensación? La camarera parece un producto más, otra de las tantas comedias románticas destinadas al público femenino, con todos y cada uno de sus tradicionales convencionalismos. Sin embargo, tiene dos pequeñas diferencias que saltan a la vista. La primera, está escrita con más ternura y humanidad que efectos “de manual”, cuenta con un guión de extrema riqueza que explora con sabiduría en los sentimientos de los personajes, sin buscar salir de ciertas vueltas previsibles dentro del género, y sin buscar tampoco la incorrección política, aunque muchas de sus incorrecciones son naturales en los personajes y no suenan descolocadas.

La segunda diferencia parte de su elenco, en su mayoría de origen televisivo, y encabezado por Keri Rusell, la otrora joven protagonista de “Felicity”, muestra su enorme talento como actriz, interpretando un personaje sencillo y brillantemente escrito. Tiene mucho de Sin reservas, aunque nada del golpe bajo gratuito y la falsedad actoral de aquella, y mucho también de la preciosa La ganadora, en particular por el tono cálido y la forma en que se narran las tragedias que suceden puertas adentro, aunque mucho menos dramática. La camarera pertenece a ese tipo de películas que parece que uno ha visto miles de veces, y sin embargo, y mientras esté narrada con dulzura, buenas actuaciones y cierta cuota de originalidad, siempre deseará volver a verlas, por poseer la enorme virtud de aportar una versión tierna y noble de la vida.

publicado por Leo A.Senderovsky el 25 junio, 2008

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