Absurda hasta el extremo, arrojando toda verosimilitud por la ventana, Pelotas en juego rockea, y rockea duro.

★★★★☆ Muy Buena

Pelotas en Juego

La comedia americana viene en franco e imparable ascenso. A los nombres de Will Ferrell, Ben Stiller, Jim Carrey, Vince Vaughn, Owen Wilson y Jack Black, habrá que agregar el nombre del incipiente Dan Fogler, que viene de participar en la comedia Escuela de pringaos, protagonizada por el también incipiente Jon Heder. Este tipo de películas, absurdas, anárquicas, adolescentes, suelen apelar a estructuras similares, a saber: Joven inadaptado/perdedor que debe reivindicarse de alguna forma disparatada, o la fórmula, casi un subgénero en sí, que consiste en apelar como trasfondo a una disciplina deportiva (generalmente, algún deporte menor o extraño). La primera puede incluir genialidades como Zoolander o El reportero. La segunda, que a su vez suele incluir la primera premisa, tiene como ejemplos Cuestión de pelotas, Kicking & screaming, Pasado de vueltas, Nacho libre o la reciente Patinazo a la gloria. Todas cuentan más o menos lo mismo, y parecen competir a ver quién logra un mayor disparate. Acá tenemos competiciones de ping pong, y pensemos cuánta genialidad puede haber en volver cinematográfico este pequeño deporte.

Y lo vemos a Dan Fogler, un actor/personaje con la misma contextura física y la misma pasión por el rock que Jack Black, casi un imitador de este, pero con indudable vuelo propio. El villano en cuestión, un criminal que lidera una desquiciada competencia mundial de ping pong, está a cargo de Christopher Walken. Hay algo con Walken, y no debemos pasarlo por alto. Walken es un actor único, que ha protagonizado películas clave del cine, películas y papeles duros como el de El cazador, de Cimino, donde le roba el protagonismo a De Niro, o los crudos dramas dirigidos por Abel Ferrara. Sin embargo, llegó un momento en que Walken empezó a hacer literalmente “de todo”, destacándose como el loco excéntrico cuyo rostro vuelve imborrable muchas comedias olvidables. Walken es un claro valor agregado en comedias como esta. Con ese rostro, que desde su protagónico en el famoso clip de Fatboy Slim, “Weapon of Choice” parece decirnos “ríanse conmigo”. Y vestido como un supuesto chino extravagante (”como Elton John”, le dicen) se vuelve una carcajada por sí solo. A este cóctel explosivo sumémosle algunos planos de ping pong “alla Matrix”, James Hong, haciendo lo que suele hacer cuando aparece en una película (o sea, maestro oriental, léase parodia del Sr. Miyagui de Pat Morita en Karate Kid), solo que aquí es un maestro ciego, al comediante George Lopez como un agente mejicano del FBI, y a Robert Patrick (bastante viejo, por cierto), haciendo una aparición al comienzo como un marine. Absurda hasta el extremo, arrojando toda verosimilitud por la ventana, Pelotas en juego rockea, y rockea duro. Y exclama, ruge, grita, tan fuerte como las mejores comedias americanas de los últimos diez años. Si uno ante este grito prefiere hacer oídos sordos, sabrá lo que hace, pero sin duda pierde, y mucho.

publicado por Leo A.Senderovsky el 25 junio, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.