Taymor coquetea con el tufillo “kitsch”, pero cuenta con un marco demasiado preciso que le impide dejarse llevar por el riesgo asumido.

★★☆☆☆ Mediocre

Across The universe

Dicen que si la vida fuese un musical sería más sencilla. El punto es que, a pesar de sostener siempre los mismos códigos, no todos los musicales poseen la misma simpleza a la hora de ser analizados. Across the universe es un pastiche. Su uso excesivo, literal y excesivamente literal del “Universo Beatle”, tiende a producir exactamente lo opuesto de lo que pretende. Si se intentó utilizar las letras de las canciones como disparadores de historias y situaciones, el efecto que produce es exactamente el contrario, a los cinco minutos de comenzada la película, su multiplicidad de citas y referencias se vuelve abrumadora, incluso para los muy fanáticos de la banda. Si así se mantuviera hasta el final, estaríamos hablando de una película completamente insoportable, y nos preguntaríamos cuál fue la razón que la llevó a ser realizada, habiendo tanta cantidad de productos audiovisuales con el sello de The Beatles (no sólo las originales, las firmadas por la banda en su momento, sino también pequeñas joyas como las reversiones utilizadas para la película I am Sam). Lo cierto es que su necesidad de apegarse a la cultura beatle muta a medida que avanza la película, e incorpora elementos que cohabitan con este mundo, pero poseen a su vez una plena autonomía estética, como las vanguardias de los sesenta, la psicodelia, las drogas, y la convulsión sociopolítica.

Across the universe mete estos elementos en una coctelera y genera clips embriagados en una belleza “kitsch”, conscientes (en apariencia) de su propia ridiculez. Julie Taymor pisa el freno en muchas oportunidades, la imagen ridícula que genera la yuxtaposición de elementos arbitrarios (la misma imagen ridícula que, plenamente consciente de ello, plasmaba Andy Warhol en sus obras) guarda siempre un límite. Taymor coquetea con ese tufillo “kitsch”, pero cuenta con un marco demasiado preciso que le impide dejarse llevar por el riesgo asumido. Este marco es los Beatles, su música y su arte como marco estructural de la película, termina por quitarle el oxígeno a un film por momentos bastante interesante, cuyos mayores, más curiosos elementos, residen en cierto parecido físico del protagonista con Paul McCartney, algunos efectos, como la animación del Tío Sam cantando “I want you so bad…”, y las celebradas apariciones de Joe Cocker y Bono, interpretando canciones de los Fabulosos Cuatro.

publicado por Leo A.Senderovsky el 24 junio, 2008

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