De una película potencialmente original y llamativa, quedan sólo un halo de ternura, y un par de interesantes ideas visuales dispersas y reiteradas a lo largo del film.

★★★☆☆ Buena

Cashback

Ben nos cuenta en off su vida alienada y conflictuada, envuelto en sueños que no sabe cómo hacer que se cumplan, y en fantasías que le ayudan a pasar el rato, mientras sobrevive a una ruptura, y lentamente comienza a acercarse a una compañera de su nuevo trabajo. Así podría reducirse el mundo que se plasma en Cashback. Sean Ellis, el director, encadena una serie de recursos visuales bastante originales y bonitos, y logra que el espacio frío y alienante del supermercado tenga vida propia, en parte gracias a las ocurrencias de algunos de los empleados, capaces de cualquier locura para pasar el rato, y sobrevivir a los abusos de un grotesco jefe.

Sin embargo, pocas son las veces en que se ve cómo determinados recursos pueden beneficiar y a la vez perjudicar a la película. La imagen del personaje moviéndose con el tiempo detenido a su alrededor, ayuda a encauzar algunas de las ideas que sobrevuelan el mundo de Ben, pero a su vez, este mismo recurso, junto con la persistente y monótona voz en off, resienten la historia, cuando más se requiere de elementos que la “aceleren”. ¿Es el ritmo de la película un reflejo del universo de Ben? La respuesta seguramente será afirmativa, pero esto no justifica que de una película potencialmente original y llamativa, queden sólo un halo de ternura, y un par de interesantes ideas visuales dispersas y reiteradas a lo largo del film.

publicado por Leo A.Senderovsky el 24 junio, 2008

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