Es todo lo que una película de superhéroes puede ser, precisamente porque ajusta las tuercas de todos los elementos constitutivos de ese subgénero, volviéndolas parodias de un mundo de por sí desbordado e hiperrealista.

★★★★☆ Muy Buena

Los superhéroes siempre oficiaron de intermediarios entre la sociedad (o el sector de la sociedad correspondiente a los lectores de comics) y la realidad, norteamericana y mundial. Los conflictos bélicos suelen contar con su correlato en las historias de superhéroes, quienes, en su papel de salvaguardas de la paz mundial, se erigen como traductores de una realidad mucho más compleja. Iron man es tal vez el film de superhéroes que más se acerca a la actualidad en materia de conflictos bélicos, a través de un ingeniero armamentista bastante excéntrico, que termina por darle la espalda a los intereses de su compañía, y crea la armadura con la que después será conocido con el nombre de Iron man. También es la historia que más se toma a broma el género de superhéroes, creando la línea argumental más simplificada y bidimensional, apelando a todo tipo de aristas y clichés de esas películas. Cuando estos elementos interactúan y contrastan con un contexto histórico similar al que se vive hoy día, se refuerza la idea de los estereotipos, especialmente en las figuras de Tony Stark, y de su socio y futuro archienemigo, Obadiah Stane.

El primero absorbe los rasgos del científico loco, papel prototípico que no suele darse en la piel del superhéroe, el segundo, parece haberse devorado todas las características de un Lex Luthor, pero con identidad y carisma propios. Cabe destacar que, si bien muchas películas se destacan por las interpretaciones de los protagonistas, es extraño encontrarse con figuras que se mastican sin piedad el personaje, la historia y la película. Esto es lo que sucede con el excelente Robert Downey Jr., un actor que ha caído en todo tipo de excesos en su vida personal, y que, con su desbordada interpretación de Tony Stark, hace que se disfrute más la historia previa a Iron man, que lo que sucede desde la aparición del superhéroe en adelante. Los realizadores saben interpretar el magnetismo de Downey Jr., y le han dado a Iron man apenas un espacio secundario en la historia, privilegiando la figura de Tony Stark/Robert Downey Jr. (en su doble faceta personaje/persona, o personaje/personaje, ya que Downey Jr. es de los pocos actores que ha construido un personaje propio con sus escándalos mediáticos, y es esa tendencia al exceso puro la que se plasma en la piel de Tony Stark), y destacando los duelos verbales entre Stark/Downey Jr. y Obadiah Stane, interpretado con un sorprendentemente sarcástico (y calvo) Jeff Bridges. Iron man, primera producción del sello Marvel Studios, es todo lo que una película de superhéroes puede ser, precisamente porque ajusta las tuercas de todos los elementos constitutivos de ese subgénero, volviéndolas parodias de un mundo de por sí desbordado e hiperrealista.

publicado por Leo A.Senderovsky el 24 junio, 2008

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