Anahí Berneri, en su segundo largometraje, sorprende con una historia chiquita, cargada de ternura y calidez, centrando sus méritos en la acertadísima elección de Silvia Pérez para el papel protagónico.

★★★★☆ Muy Buena

Encarnación

La vida de Erni Levier no dista mucho de la vida de Silvia Pérez, o lo que se sabe de ella. En realidad, Erni Levier se parece a todas aquellas vedettes que poblaron la televisión argentina en los ochenta, de la mano de geniales capocómicos como Alberto Olmedo, Jorge Porcel o Tato Bores, y que hoy han desaparecido de la escena pública, o se han visto afectadas de alguna u otra manera por los embates de un medio que, sin ningún tipo de piedad, transforma a las actrices cuarentonas en residuo mediático. Eso es lo que muestra la escena en la que Erni se ve incomodada por la crueldad en el set de publicidad. La película, sin embargo, va mucho más allá, porque el personaje va más allá del mundo superficial que la rodea. Erni es una actriz que representa el costado más liviano e intrascendente de la actuación, su talento se reduce a su cuerpo, y a un papel en un drama que la ha sacado del olvido.

Pero también es una mujer madura, con un cuerpo que refleja el paso de los años con cierta candidez. Su nombre, Encarnación, sintetiza las máscaras que cubren a Erni en la búsqueda de su identidad, como actriz y como mujer, frente a los ojos de la gente, que parece juzgar cada paso que da. La excepción la “encarna” su sobrina Ana, quien la admira profundamente y envidia su libertad. Ana será finalmente quien más aprenda de Erni, quien más la conoce, y quien más le enseña. Gracias a Ana, Erni recupera la juventud que esconde tras capas y capas de maquillaje. Anahí Berneri, en su segundo largometraje, sorprende con una historia chiquita, cargada de ternura y calidez, centrando sus méritos en la acertadísima elección de Silvia Pérez para el papel protagónico. Nadie mejor que ella para representar el fantasma de los exitosos años en el mundo del espectáculo, nadie mejor que ella para exponer la belleza de una piel curtida por el paso de los años. Silvia Pérez muestra sus claras similitudes y diferencias con la audaz Erni Levier, con una majestuosa economía de recursos, que no evita momentos de intenso dramatismo. Para agregar, un dato que no debe pasarse por alto. Encarnación es el regreso al cine argentino de un escenario histórico, la calle Corrientes.

Si esta calle, símbolo del espectáculo porteño, era la que justificaba la frase que etiquetaba a Buenos Aires como “la ciudad que nunca duerme”, hoy se ve desfigurada por una notoria reducción de la actividad teatral y un puñado de obras revisteriles que reciclan ideas añejas, y solo la salva de la ruina un pequeño grupo de obras de calidad y prestigio. Erni o Encarnación es la personificación de la decadencia de la calle Corrientes, hundida por el mediocre destino de su producción y el constante surgimiento de estrellitas efímeras y de bajo vuelo. Pero Erni, como la calle Corrientes, podrá sufrir los embates de los años, podrá verse agredida por el medio al que ella supo contribuir, pero nunca perderá su eterna y natural candidez y vitalidad.

publicado por Leo A.Senderovsky el 24 junio, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.