Probablemente si la directora hubiera utilizado una narración tan ágil como la de su anterior film, “”Encarnación”” habría ganado muchos enteros, en esta perversa visión inversa de la “”Lolita”” de Nabokov.

★★☆☆☆ Mediocre

Encarnación

Ganadora el premio FIPRESCI en el Festival de San Sebastián, "Encarnación" es una mirada muy cruel a la pérdida de la juventud, y aún más, a la desesperanza de tener que reinventarse. La protagonista del film es una antaño estrella de cine "B", vedette seudoerótica cuyas curvas hicieron suspirar a más de una generación; pero el implacable paso del tiempo convierte a la bella joven en una cincuentona plagada de siliconas que intenta mantener el insostenible aspecto de una veinteañera. En esa ficticia vida en la que intenta desesperadamente mantener su estrellato a través de una página web, imposibles colaboraciones en publicidad y una relación sentimental, se hace un pequeño paréntesis cuando Erni Levier vuelve a sus orígenes, en un pueblo del profundo rural argentino para celebrar los quince años de su sobrinita, que en muchos casos intenta emular el pasado de su bombástica tía… La directora de la tremenda "Un año sin amor" ahora vuelve a realizar otra dura reflexión sobre la naturaleza humana y sobre la futilidad de la carne, la poca vigencia de la felicidad y la casi obligación de reinventarse a sí mismo al mismo ritmo que envejecemos.
Todo el trasiego laboral de Erni a lo largo de sus años de gloria queda reducido a un simple suspiro, una pequeña mota de polvo en la inmensidad del tiempo, que no reconoce a sus estrellas una vez que se resquebrajan por la edad. En ese particular canto del cisne, la protagonista sufre el peso de su propia leyenda al mezclarse involuntariamente en una historia que puede destrozar no solo su futuro, sino también su pasado familiar. Aunque el guión está muy bien escrito, y los diálogos tienen una fuerza demoledora, la cinta está aquejada de una gran falta de ritmo en casi todo su metraje, pero especialmente en el nudo central, ya que una vez presentados los personajes, se estira el desarrollo sin que prácticamente pase nada. El incuestionable activo del film es la presencia de Silvia Pérez, en un decadente registro tan lánguido como contundente en todo momento.
Probablemente si la directora hubiera utilizado una narración tan ágil como la de su anterior film, "Encarnación" habría ganado muchos enteros, en esta perversa visión inversa de la "Lolita" de Nabokov, una vez que ha empezado a tener artrosis en su narración. La vejez no perdona…
Lo mejor: Silvia Pérez, una magnífica actriz en una brillante decadencia.
Lo peor: El ritmo, demasiado pesado y lento en su parte central.
publicado por Federico Casado Reina el 8 junio, 2008

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