¿Qué ofrecían estos filmes? Simplemente gore extremo, ni sus argumentos, ni las actuaciones, ni por supuesto técnicamente descubrían o aportaban nada nuevo. Pero si algo tienen en común sus realizadores es la gran habilidad para conseguir estupendos efectos gore, sangre, necrofilia, decapitaciones, crucifixiones, despellejamientos entre otras lindezas. Todo servido por sorprendentes dosis de buen gore, a pesar de que en ocasiones las filmaciones parecían casi caseras.
Evidentemente todos siguen en liza, aunque apagados los ecos de la efímera moda sus nombres ya no destacan demasiado. Solo apuntar antes de meterme en la nueva obra de INTENBACH autor de PREMUTOS o BURNING MOON, que el único realizador con apuntes de cierta autoría y con algo que contar de esta corriente es BUTGEREIT.
El mejor ejemplo de que todos ellos siguen al pie del cañón es el estreno de DARD DIVORCE con dos actores ya conocidos por OLAFF. JAYMES BUTLER y BARRETT JONES que coincidieron anteriormente con el alemán en HOUSE OF BLOOD. Después de soltarles este pequeño rollo supongo que es de suponer que no me considero fan ni de ITTENBACH ni de ninguno de sus coetáneos. En está ocasión con un presupuesto más holgado que le permite mejorar su factura técnica sobre todo en la fotografía, iluminación, mejor banda sonora y una puesta en escena en definitiva por encima de anteriores trabajos.
El guión ya es otra cosa, me parece que este hombre no es capaz de escribir un dialogo medianamente interesante ni por descuido, los actores sobreactúan en un concierto de muecas difícil de digerir. Los planos sin ningún orden se suceden en una sangría de inutilidad cinematográfica de alta altura. Un desastre fílmico que viene a demostrar que algunos solo hacen ruido por el morbo de una moda risible, cuando pasa digamos el efecto freak, queda la incapacidad totalmente demostrada.
Lo mejor: Mejora técnicamente.
Lo peor: Prácticamente todo.
